Deshollinar chimeneas, un trabajo gratificante y muy necesario

Entrevista a Pedro Fernández Hueso, deshollinador de chimeneas, estufas y calderas. 

Tener una chimenea en casa es muy agradable, no sólo por el calor que nos proporciona cuando hace frío, sino por su rol decorativo. En el Pirineo hay un gran numero de viviendas con chimeneas, estufas de pelets o calderas de gasoil. Todas éstas necesitan un mantenimiento especial y desgraciadamente no todo el mundo es consciente del peligro que pueden entrañar estas instalaciones si no se realizan estas labores.
Pedro Fernández Hueso es deshollinador y vive en Banaguás. Es de los pocos profesionales o empresas de la zona que se dedican a esta tarea. Recorre las casas del Pirineo y se pasa “todo el día con la cabeza dentro de chimeneas” para retirar el hollín, un residuo de carbono que se presenta en forma de polvo negro y que se genera cuando no se quema del todo la materia orgánica. Es un trabajo que ya no atrae a casi nadie y que para él, es todo. Disfruta haciendo esto, se acostumbró a “estar negro” y se nutre del agradecimiento de la gente. Una cosa le gustaría cambiar: el hecho que muy poca gente es consciente de lo importante que es el mantenimiento de una chimenea, una estufa o caldera. La mayoría de la gente lo llama sólo cuando se les ha llenado la casa de humo, en pleno invierno. 

¿Eres de Castellón, cómo has llegado a ser el doctor de las chimeneas del Pirineo?

Mi pasión no viene por tradición familiar, viene de mí mismo. Es algo que desde siempre me ha llamado muchísimo la atención. En mi casa siempre hemos tenido chimenea. Cuando veía una encendida me daba por mirar por dónde se iba el humo, qué mantenimiento tiene que tener y así investigando un poco llegue a dedicarme exclusivamente a ésto. En cuanto a los Pirineos, siempre me han gustado y llevo mucho años viniendo por aquí. Empecé esta aventura aquí, hace diez años y es algo que me entusiasma.

 No es un trabajo que guste a mucha gente. ¿Qué es lo que más te atrae?

Considero que las chimeneas son el centro de la tradición de los Pirineos. Es verdad que hay cada vez menos profesionales que se dediquen al mantenimiento de las chimeneas. Y gente que lo haga poniendo el corazón, aún menos. Para mí es muy gratificante. Porque llegas a familias en apuros, que están esperando todos que termines para poder encender la chimenea porque tienen frío. Y cuando acabas siempre hay un platito de chorizo, de morcilla, longaniza, una copita de de vino. A la gente le sabe mal verte tan negro o subido en un tejado cubierto de hielo.

Empezaste siendo autodidacta. ¿Qué camino seguiste?

Encontré aquí un señor deshollinador muy profesional, él me guió y así aprendí. Luego encontré una empresa que imparte cursillos y aprendí más sobre la calidad del hollín. El tipo de hollín nos dice muchas cosas: si hay que deshollinar más veces o no, si se ha incendiado o no, si la chimenea tira bien o no, si se utiliza leña húmeda, etc.

¿Por qué es tan importante limpiar la chimenea?

Mucha gente piensa que eso se hace por higiene. Pero lo más importante es quitar el riesgo de incendio, porque el hollín produce incendios. Hasta hace dos años la media en el Pirineo era de una casa al día incendiada por causa de la chimenea. Cuando decimos chimeneas nos referimos también a estufas de pelets y calderas de gasoil. En Francia deshollinar es obligatorio, aquí esto no esta controlado por nadie.

¿En qué consiste tu trabajo?

Es un trabajo bastante básico. La herramienta ahora es muy moderna. Antes se hacia con aliagas, unas plantas del Pirineo que tienen muchos pinchos.Ahora se tapa la chimenea, se pone un aspirador y se mete un cepillo con púas giratorias, que se llama haspell, que va cepillando automáticamente todo el conducto por dentro y todo el hollín que va cayendo se aspira. Al final se verifica la labor con una cámara giratoria de 360º para asegurarme que queda despejado. En realidad, a la gente le da un poco igual qué hago y cómo se queda la chimenea, la gente lo que quiere es que no se ensucie la casa. Noto ojos por todos los lados (se ríe).

¿Cómo se queda la casa entonces?

No se ensucia nada. La gente le tiene miedo al deshollinador. He entrado en casas donde los dueños habían tapado todo, todo. Es verdad que antiguamente deshollinar costaba 4-5 días: un día para limpiar la chimenea y el resto para pintar la casa. Ahora las cosas han cambiado, entre el aspirador y mis pulmones nos lo llevamos todo.

 ¿Y tú como acabas después de un día de trabajo?

Voy continuamente negro, ahora me he lavado un poco en la fuente del pueblo. En invierno acabo negro negrisímo después de 10-12 chimeneas limpiadas. De hecho mis amigos me dicen que yo estoy mucho más negro en invierno que en verano. Por eso, esto o lo haces con cariño, o no hay manera de hacerlo.

¿Te puede afectar de alguna manera tu trabajo? ¿Cuáles son los riesgos laborales a los que te expones?

Lo primero, el hecho de que estoy todo día en la carretera ya es un riesgo, muchas veces con fuertes nevadas. Donde me llaman voy, cueste lo que cueste. Luego el hollín es tóxico, produce cáncer. Es otro de los motivos por los que nadie quiere hacer esto. Tienes que estar con la cabeza metida dentro de una chimenea para poder deshollinarla. Intento tomar todas las precauciones, aunque soy un poquito desastre. El subir a los tejados también es un riesgo. En ocasiones tienen nieve y hielo y subo igual. Estoy formado para esto, pero aun así es un gran riesgo.

¿Haces controles médicos periódicos?

… No. Como veo que me encuentro bien y lo puedo hacer, pues nunca lo hice. Pero me ha entrado un poco de cargo de conciencia y creo que después de la entrevista voy a ir.

¿Es normal que huela a humo en una casa donde la chimenea esta encendida?

No, no es nada normal. Si huele a humo, es que estas inhalando partículas muy peligrosas. La chimenea no tiene que oler a humo. Quizás al encender, pero nada mas. Estas inhalando lo que no debes.

¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar una chimenea?

Según se consuma leña y el tipo. Hay leña que no se puede consumir, me refiero al pino. Deja mucha resina y se crea mucho hollín. Yo lo que aconsejo por el precio que se cobra si van a encender sólo los fines de semana, es que se desholline cada dos años. Si se enciende todo el invierno hay que deshollinar todos los años. Si hablamos de estufas de peletes, como los pelets no dejan mucho residuo se puede dejar más tiempo. En el caso de las calderas de gasoil, también hay que estar pendiente, porque liberan muchísimo residuo que es muy inflamable. Es un peligro.

Puede haber un años con muchos días en los que la presión de nubes ha sido baja, la chimenea no tira bien, y entonces produce más hollín. Todos los años encendemos lo mismo pero en un año hay mas hollín que en otros. Y como no lo sabemos, es aconsejable evitar cualquier riesgo. Y si hablamos de chimeneas que nunca se han deshollinado, la inspección es imperiosa. Aparte del hollín que es dañino, la chimenea puede estar rota por dentro y por esos agujeros, el humo tóxico se puede extender por toda la casa.

¿En qué época trabajas más?

Sin duda, en invierno muchísimo más que en otras épocas del año. Porque aquí la prevención no existe. Hay gente que no sabe ni pronunciar la palabra deshollinador. En invierno estoy como de guardia porque sé que entonces es urgente.