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Los peligros que se esconden detrás de la pantalla

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España es uno de los países donde más ciberacoso sufren los menores, según la Organización Mundial de Salud. El acoso a través de medios digitales es cada vez más común y con formas muy variadas. Se debe a que está al alcance de todos, no hay que ser ni muy fuerte ni muy inteligente, el agresor piensa que es anónimo y la victima puede ser ridiculizada frente a un número muy alto de personas.

Los acosadores suelen ser personas con baja autoestima, sin respeto hacia los demás, con mucho tiempo libre, conflictos interiores, malos ejemplos en casa y deseo de venganza. “Detrás de la pantalla se creen fuertes y anónimos y cualquiera puede hacer daño a una persona. Además, enfrente de sus ordenadores tienen más tiempo para pensar, con un enfrentamiento real muchas veces no se atreverían”, explica Jesús López Pozuelo, Cabo 1º del puesto de la Guardia Civil de Sallent de Gallego.

CREDIT PHOTO: http://blog.servilia.com

En algunos tipos de acoso suelen ser personas conocidas que acosan a niños y jóvenes por ser diferentes (por su origen, orientación sexual, aspecto, etc.), por envidia, venganza o incapacidad de aceptar un rechazo. En otros casos la motivación de los depredadores gira entorno al sexo, la obsesión amorosa. Disfrutan persiguiendo a sus víctimas, demostrando su poder sobre ellas. Las suele buscar en chats, foros y redes sociales como uno más de los participantes y durante un tiempo reúne información sobre la vida privada y la actividad de la futura victima para luego iniciar la persecución.

El acoso es más común y más severo en las zonas urbanas. En las zonas rurales, debido a la cercanía, no hay tanto ni formas muy graves, pero sí existe y por ello, la Guardia Civil está desarrollando una campaña de información dirigida a niños y a padres.
El ‘Plan Director para la convivencia y mejora de la seguridad en los centros educativos y sus entornos’ es una iniciativa que pertenece a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que mediante conferencias y charlas facilitan información general a los menores y jóvenes de los principales problemas de seguridad que les afectan, siendo la más demandada la relacionada con el acoso online.

Las formas más comunes de ciberacoso con victimas menores de edad

CREDIT PHOTO: http://www.vanguardia.com

“Las formas más comunes del ciberacoso son el ciberbullying, el sexting y el grooming”, explica Lopez.  El ciberbullying se refiere a la extorsión, insultos, amenazas, violencia de género (en el caso de los adultos). El sexting consiste en el envió de contenido de tipo erótico o sexual en formato de imágenes o vídeo producidos generalmente por la propia persona para enviar a otra persona que puede ser conocida o desconocida. De ahí al chantaje hay solo un paso. Esta práctica es muy común en jóvenes y adolescentes. No intuyen el peligro y descuidan su privacidad. “Normalmente las chicas son las más propicias para este tipo de acoso. La finalidad es conseguir más vídeos o fotos o llegar a tener contacto físico a través de amenazas. El acosador puede ser un menor o un adulto“.
El grooming consiste en el acoso por parte de adultos que a través de engaños mantienen conversaciones con los menores e intentan conseguir imágenes de contenido erótico para extorsionar y posteriormente amenazar y exigir un encuentro físico que podría terminar en una agresión sexual. El acosador puede mantenerse en el anonimato o bien puede suplantar la identidad de algún familiar, compañero de trabajo, amigo o compañero de clase, con el fin de conseguir datos sobre su víctima para acecharla.

El ciberbullying, la nueva forma de acoso psicológico

El anonimato, el hecho de que no se perciben de forma inmediata las consecuencias del daño causado y la adopción de roles imaginarios convierten al ciberbullying en un grave problema. Las formas que adopta este tipo de acoso son muy variadas y hay pocas limitaciones: colgar en internet imágenes comprometedoras, reales o efectuadas; datos delicados; dar de alta con foto incluida a la persona en páginas concretas donde el propósito es la burla; crear perfiles falsos con el nombre de la víctima, en redes o en foros, publicando informaciones embarazosas; usurpar su clave de correo electrónico; hacer circular rumores; y enviar mensajes amenazantes vía e-mail o aplicaciones móviles.
“Los chicos escogen el acoso más verbal, más directo, graban peleas, humillaciones. Las chicas normalmente intentan un acoso más caracterizado, aislamiento de la víctima, falsos rumores. Aunque cueste creerlo, el WhatsApp es el medio más propicio para el ciberbullyng”, asegura López.

Ser víctima de un acoso puede causar mucho estrés, ansiedad, terror, depresión e incluso suicidio. La educación en medidas de autoprotección en el uso de la tecnología es imprescindible. La Guardia Civil y los psicólogos aconsejan a los padres estar siempre observando el comportamiento de los hijos, intentar restringir el acceso al internet según la edad y no dejarles el ordenador en su habitación si no que se acostumbren a utilizarlo en las zonas comunes de la casa.

Continuará.
En la segunda parte de este artículo se explicará cómo tiene que actuar un menor o un joven ante un acoso, qué tienen que hacer los padres, cuándo y dónde hay que denunciar y por qué hay que hacer uso de las aplicaciones de control parental.


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