El trabajo y empeño de los navateros de Hecho logran que las dos navatas completen el recorrido
El descenso por el río Aragón Subordán no ha estado exento de problemas, aunque el caudal era idóneo. Una navata se ha partido y la otra también ha tenido que ser reparada
La tradición continúa y este domingo ha tenido lugar el XV descenso de navatas por el río Aragón Subordán. No ha estado exento de problemas ya que una de las dos navatas preparadas para surcar el río ha tenido algún inconveniente, que finalmente se ha solucionado y ha podido finalizar el recorrido. Y es que los navateros no han tirado la toalla y se han esforzado hasta el final para que la segunda embarcación llegara a su destino. Y ha llegado. La asociación de Navateros de La Val d’Echo ha celebrado una nueva edición de esta tradición, que ha tenido lugar en el marco de un animado fin de semana con más actividades organizadas en el marco de este evento.
El descenso ha sido rápido para una de las embarcaciones pero muy accidentada para la segunda. Al final, las dos han recorrido los 3 kilómetros que distan entre la Glera de lo Molino, desde donde han salido, hasta lo Puente Viello. Un descenso complicado, sobre todo para una de las navatas, pero que los navateros han sabido resolver para llegar al final del recorrido. Y es que una de ellas se partía al inicio, y aunque la han arreglado para continuar hasta el final, se volvía a romper más abajo. El trabajo y empeño de los navateros ha hecho que finalmente y tras casi dos horas, llegara hasta el final.
18 navateros
Pasaban 5 minutos de las 12.00 cuando la primera navata ha salido de la Glera de lo Molino. Sin problema. El caudal del río era “bueno”, tal y como ha señalado Eloy Marín, uno de los 18 navateros que hoy han surcado el Aragón Subordán. A éstos hay que sumar dos invitados, un socio de la asociación de navateros y un representante de los bares y restaurantes que los patrocinan. Pero la segunda ha tenido más problemas. Poco después de salir, el agua la ha arrastrado hacia una de las orillas, haciendo que la embarcación se partiera en dos, e incluso que una de sus ocupantes cayera al agua. Pero sólo ha sido un susto.
Mientras tanto, la primera navata esperaba frente al segundo puente, y también han tenido que volver a atar algunos maderos “que se nos han abierto”. Los pasos han sido “algo malos”, reconocía Eloy, pero al final los han superado, excepto el último “que nos hemos estampado contra la pared porque no hemos tenido mucho tiempo de reacción”. Lo que cuenta es que todos los navateros han llegado al final sobre las maderas.
Segunda navata
Mientras el público disfrutaba de este primer descenso, la otra navata intentaba recomponerse tras engancharse a una piedra y partirse en dos. Loe chesos han solucionado el problema, para poder seguir por el río, pero más abajo, en lo pallar de lo Galle, se ha vuelto a romper otra vez. En esta ocasión, mucha gente que estaba presenciando el descenso se ha echado al agua para ayudarles. Y al final, han podido llegar hasta lo Puente Viello.
A pesar de que la jornada no ha sido demasiado apacible, el público ha sido fiel a este acto que pretende homenajear el ingenio y el esfuerzo de sus antepasados, que aprovechaban el cauce del río como medio de transporte para hacer llegar hasta los puertos fluviales del Ebro e incluso hasta Tortosa, la madera que se sacaba de los bosques pirenaicos.
El fin de semana en Hecho se ha completado con mercado de productos artesanales desde el sábado, charlas, actuación de circo, un concierto de música country y menús y tapas navateras en los restaurantes del valle.
[envira-gallery id=»45526″]



