El Canfranc encara la recta final de los estudios con 2032-2035 como horizonte para la reapertura
La jornada celebrada este miércoles en Canfranc destaca el impacto del ferrocarril en el turismo, el empleo, la universidad, la movilidad y el transporte de mercancías
El proyecto para recuperar la conexión ferroviaria internacional Pau-Canfranc-Zaragoza avanza hacia una nueva fase. Canfranc acogía este miércoles la jornada de cierre del proceso de sinergias territoriales desarrollado durante los últimos meses a ambos lados de los Pirineos, en la que se pusieron en común las conclusiones de los ocho talleres celebrados en Aragón y Francia y se fijó como horizonte para la reapertura una horquilla situada entre 2032 y 2035.
El presidente de la Región de Nueva Aquitania, Alain Rousset, participó en el encuentro y defendió que el proyecto continúa avanzando, aunque evitó comprometer una fecha concreta. «Las cosas avanzan, están sobre los raíles», señaló, al tiempo que situó la reapertura entre 2032, 2033 y 2035.
La jornada supone el cierre de un proceso destinado a analizar cómo la recuperación de la línea puede integrarse en el desarrollo económico y social de los territorios atravesados por el ferrocarril. Cerca de 150 profesionales, instituciones, empresas, asociaciones, universidades y agentes sociales de Aragón y del Béarn participaron en los diferentes encuentros.
El proceso forma parte del programa de estudios financiado por el Mecanismo Conectar Europa (MIE) para la conexión Pau-Canfranc-Zaragoza y ha permitido identificar proyectos y necesidades existentes en ambos lados de la frontera antes de la reapertura de la línea.
El ferrocarril, más allá de las vías
Una de las principales conclusiones de las jornadas es que el Canfranc no se plantea únicamente como una infraestructura ferroviaria, sino como un elemento capaz de generar nuevas oportunidades para el territorio.
Los talleres se han articulado en torno a cuatro grandes ámbitos: turismo y cultura; vivienda, empleo y formación; movilidad sostenible; y economía y transporte de mercancías.
En materia turística, los participantes han destacado la posibilidad de crear una oferta conjunta entre Aragón y Béarn aprovechando el patrimonio existente a lo largo de la línea. Fortificaciones como el Fuerte del Portalet, la Torre de Fusileros de Canfranc o el Fuerte de Rapitán de Jaca forman parte de los recursos que podrían integrarse en una estrategia turística transfronteriza.
El propio ferrocarril ya está generando actividad vinculada al turismo. El Expreso de Canfranc, gestionado por ALSA Rail, transportó alrededor de 37.000 pasajeros en 2025, mientras que en la vertiente francesa se han desarrollado iniciativas relacionadas con el denominado tren geológico.
La movilidad sostenible ha sido otro de los ejes destacados. Los participantes consideran necesario mejorar la conexión del tren con los transportes locales y resolver especialmente el denominado «último kilómetro», además de reforzar la coordinación entre los servicios ferroviarios y de autobús existentes en el lado francés.

Formación y empleo a ambos lados de la frontera
Las jornadas también han puesto sobre la mesa problemas compartidos por Aragón y el Béarn, como el envejecimiento de la población y las dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo. En este contexto, los participantes han planteado la necesidad de avanzar en la formación y en el reconocimiento de cualificaciones profesionales para facilitar la movilidad laboral transfronteriza.
Las universidades también cuentan con un papel relevante. Entre 2020 y 2025 se contabilizaron 151 intercambios de larga duración y 61 de corta duración entre las universidades vinculadas a ambos territorios.
Para los agentes de empleo, la recuperación del ferrocarril puede convertirse en una herramienta para facilitar los desplazamientos de trabajadores y estudiantes y reforzar la creación de un espacio transfronterizo más conectado.
Una oportunidad también para las mercancías
El transporte de mercancías ha sido otro de los ámbitos analizados. Los participantes han identificado oportunidades especialmente en sectores como el agroalimentario y los cereales, que representan una parte importante del tráfico de mercancías que actualmente atraviesa el túnel de Somport.
La conexión ferroviaria permitiría disponer de una alternativa al transporte por carretera, aunque los agentes participantes también han señalado la necesidad de garantizar la fiabilidad del servicio, unos costes competitivos y reducir al mínimo las operaciones de transbordo.
Rousset recordó, además, que la futura infraestructura tendrá que asumir las limitaciones propias de una línea de vía única, que condicionarán el número de trenes que podrán circular.
Próxima parada: la información pública
El siguiente gran paso será la consulta pública del proyecto en Francia, prevista para finales de este año 2026. El procedimiento permitirá avanzar hacia la declaración de utilidad pública y hacia las siguientes fases administrativas necesarias para acometer las obras.
Rousset explicó que el proceso acumula años de estudios, análisis del terreno, definición de las actuaciones y preparación de la financiación. Según señaló, el coste global de la reapertura de la sección francesa podría situarse entre 600 y 700 millones de euros, con una parte correspondiente a la financiación francesa y otra procedente de fondos europeos, que ascendería a un 50%.
El presidente de Nueva Aquitania defendió que se trata de una inversión «para un siglo» y subrayó el carácter estratégico de recuperar la conexión ferroviaria internacional.
Desde CRELOC, su portavoz, Alain Cazenave, valoró positivamente las conclusiones del proceso de participación y señaló que el objetivo de la asociación sigue siendo la reapertura de la línea y la descarbonización de las comunicaciones entre Aragón y Francia.
Cazenave destacó también que los talleres han permitido comprobar que el ferrocarril puede tener repercusión no solo sobre el transporte, sino también sobre la actividad económica, la cultura, el turismo, la formación y la vida cotidiana de los habitantes de ambos lados de la frontera.



