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Jaca despide a Domingo Buesa con una misa funeral en la Catedral

El obispo de Jaca, Pedro Aguado, destacó su amor por la ciudad, la diócesis, Santa Orosia y el patrimonio, así como su compromiso con la investigación y la divulgación histórica.

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La Catedral de Jaca acogió ayer por la tarde la misa funeral en memoria de Domingo Buesa Conde, historiador, divulgador e hijo adoptivo de la ciudad, fallecido el pasado 16 de septiembre. La celebración estuvo presidida por el obispo de Jaca, Pedro Aguado, y contó con la presencia del alcalde de Jaca, Carlos Serrano, miembros de la corporación municipal, familiares y amigos del historiador.

Durante la homilía, el obispo quiso poner en valor la trayectoria personal y profesional de Buesa, así como el profundo vínculo que mantuvo durante décadas con Jaca y con la diócesis. “Domingo amó profundamente a su tierra, y mucho a esta diócesis de Jaca, a Santa Orosia, a nuestras tradiciones, historia y patrimonio”, señaló Aguado.

Una pasión que, según destacó, se tradujo en “estudio, investigación, divulgación y, sobre todo, colaborar con muchas personas e instituciones para cuidar lo que somos y lo que estamos llamados a ser”. El obispo recordó también su estrecha colaboración con los institutos de Vida Consagrada y, de manera especial, con los Escolapios, donde Domingo Buesa ejerció como historiador provincial de las Escuelas Pías de Aragón.

Una vida marcada por la fe y el compromiso con Jaca

Pedro Aguado explicó que durante la celebración se habían mantenido las lecturas correspondientes al día, en lugar de recurrir a las habituales de las misas de funeral. Una decisión con la que se quiso reflejar la propia manera de entender la vida de Domingo Buesa, “que nunca buscó nada especial y que supo sacar de la vida todo su jugo”.

La primera lectura, tomada del libro de Job, sirvió al obispo para reflexionar sobre la fe y la capacidad de mantenerla incluso en las circunstancias más difíciles. En este sentido, recordó los últimos momentos de la vida de Buesa y su propia petición a sus amigos de Jaca para que rezaran a Santa Orosia por él.

“Domingo supo hacerlo, consciente de su grave enfermedad”, afirmó Aguado, quien subrayó que la fe no depende de que las circunstancias sean favorables o adversas.

El Evangelio, centrado en la discusión de los discípulos sobre quién era el más importante, permitió al obispo establecer otra conexión con la personalidad de Domingo. Jesús coloca a un niño en el centro y señala que “el más importante siempre es el más pequeño”, un mensaje que Aguado relacionó con valores como “la honradez, la autenticidad, el servicio, la mirada puesta en el bien de los demás, el amor a tu gente, a tus hermanos, al bien del lugar y de la sociedad en la que has nacido”.

Valores que, a su juicio, estuvieron presentes en la trayectoria de Buesa. “En la persona a la que estamos despidiendo, Domingo, podemos ver esos valores. Y los podemos agradecer. Y podemos aprender de ellos”, afirmó.

Legado que deja

El obispo de Jaca quiso convertir también la despedida en una reflexión sobre el legado que dejan las personas que han marcado una comunidad. “Lo mejor que podemos hacer como homenaje a los que nos dejan es vivir desde lo mejor que aprendimos de ellos”, señaló.

Aguado hizo además una defensa de la esperanza cristiana ante la muerte, recordando que la resurrección constituye “una de las mejores noticias del Evangelio, la mejor, la central”. En este sentido, pidió que la despedida de Domingo Buesa estuviera acompañada de esperanza, alegría y serenidad.

En la parte final de su homilía, el obispo se dirigió expresamente a la Iglesia y a la sociedad de Jaca para reivindicar la aportación de Buesa a la ciudad y a la diócesis.

“Domingo hizo mucho por Jaca, por nuestra diócesis, por el Museo Diocesano”, afirmó. Aguado recordó que el historiador era “muy querido y admirado en Jaca” por sus “innumerables detalles de atención y estudio”, pero también por una forma de entender la vida basada en la autenticidad y en la búsqueda de conocimiento.

“Necesitamos plenitud, necesitamos testimonio de autenticidad, necesitamos personas que nos ayuden a conectar con lo más profundo de nosotros mismos. Necesitamos sentir que la vida se puede vivir a fondo”, manifestó.


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