Crefco denuncia el mal servicio ferroviario de Renfe y pide a la DGA que intervenga

La Coordinadora por la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco) ha mostrado su protesta por el «pésimo» servicio que dio Renfe el pasado domingo en la línea Zaragoza-Canfranc, así como la «flagrante desatención» a los viajeros que optaron por utilizar el tren para ir o volver del Pirineo. Precisamente el domingo se celebró el acto reivindicativo de Crefco por la reapertura de la línea internacional y se esperaba una mayor afluencia de viajeros. Según explica la coordinadora, se averió un tren en Zaragoza, el viaje se retrasó dos horas y no se produjo en tren todo el trayecto y la mayoría de los pasajeros tuvieron que ir de pie, porque se optó por utilizar el conocido como ‘tamagochi’. Por ello, pide a la DGA que exija a la compañía pública ferroviaria la inmediata y radical mejora de dicho servicio
La «lamentable y endémica escasez de material ferroviario en Zaragoza» hizo que, en lugar de un automotor de tres coches, 592 o 599, Renfe dispusiera de dos automotores 596 (más conocidos como “tamagochis”) acoplados, uno de los cuales tenía el aseo inutilizado y al otro no le funcionaba el grupo que genera aire comprimido para el freno y energía para el alumbrado y el aire acondicionado. Por estas causas este tren no pudo salir a las 6.40 como estaba previsto. Los viajeros tuvieron que esperar durante más de una hora en la estación de Delicias pero, al menos, fueron informados de lo que pasaba. Peor fue para quienes optaron por coger el tren en las estaciones de Portillo y Goya, donde no había personal de Renfe ni de Adif, y ni las pantallas ni la megafonía informaron del retraso.
A las 7.50 llegó a Delicias un autobús para recoger a los viajeros y empleados de Renfe (maquinista e interventor) y trasladarlos hasta Huesca, previo paso por las otras estaciones urbanas. En Huesca, el maquinista intentó poner en marcha un automotor 596 allí estacionado, sin conseguirlo. Así que viajeros y ferroviarios tuvieron que esperar a la llegada del tren Zaragoza-Jaca, a las 9.50, que tomaron para seguir viaje. «Lógicamente, las 56 plazas del “tamagochi” se vieron ampliamente superadas y muchos tuvieron que viajar de pie, problema que se fue agravando pues en casi todas las estaciones había personas esperando al tren, aunque no pocos habían desistido ante su tardanza», añaden.
Aunque este tren finalizaba su trayecto en Jaca (estación en la que 20 viajeros que querían haber cogido el primer tren a Canfranc pidieron la devolución del importe del billete), continuó el viaje hasta Canfranc para llevar hasta la Estación Internacional a un numeroso grupo de viajeros, muchos de ellos de pie por falta de asientos, entre ellos los que iban a participar en la concentración convocada por Crefco, quienes no llegaron a tiempo al acto.
El problema se repitió en el viaje de regreso, en el que el pequeño “tamagochi” transportó a duras penas a un centenar de viajeros, muchos de ellos con equipajes voluminosos (regresaban de vacaciones) y hasta dos bicicletas. Ya desde la misma estación de inicio del viaje, Canfranc, viajaban de pie numerosas personas. Grupos de jóvenes optaron por sentarse en el suelo de las plataformas del automotor y otros viajeros se turnaron en el uso de los asientos para disminuir las molestias de tan incómodo viaje. Finalmente, en la estación de Huesca fueron trasladados a un automotor 599 de tres coches (de los utilizados en la línea Zaragoza-Valencia), en el que finalizaron su accidentado viaje en Zaragoza, por descontado que con retraso sobre el horario previsto.
Crefco ha denunciado reiteradamente los graves problemas que causa el escaso número de trenes de que Renfe dispone en Zaragoza, así como la antigüedad y mal estado de los mismos. En la línea de Canfranc, los servicios se prestan con los automotores 596, con casi 40 años a sus espaldas que, habiendo dado problemas desde su aparición (fruto de la transformación de los antiguos 593), han sobrepasado holgadamente la vida útil de un tren diesel. Las incidencias que han protagonizado, incluidas paralizaciones en plena vía que han exigido el rescate de los viajeros por la Guardia Civil, tanto en la línea de Canfranc como en la de Teruel, se cuentan por centenares, habiendo provocado el abandono del ferrocarril por buena parte de sus antiguos usuarios.
Renfe disponía hasta hace poco de un automotor 592, más fiable y de mayor capacidad, que utilizaba en fechas de mayor demanda, pero ha sido trasladado a otro destino sin ser sustituido.
Ciudadanos insta al gobierno a sustituir los ‘tamagochis’
El diputado nacional de Ciudadanos Rodrigo Gómez ha calificado de “insulto a los aragoneses” que el Gobierno de España se niegue a retirar los trenes ‘tamagochi’ de la línea Zaragoza-Canfranc y los considere «seguros y confortables» después de todas las incidencias registradas en los últimos meses y las repetidas quejas de los usuarios.
Recientemente, Rodrigo Gómez preguntó al Ejecutivo qué medidas pensaba adoptar ante la mala situación de la línea y, el Gobierno, en su respuesta por escrito, ha aseverado que los trenes de la serie 596 «tienen un equipamiento y confort similares al de otros vehículos más modernos», por lo que los considera «los más adecuados, tanto por su capacidad, como por las características de la infraestructura».
En ese sentido, ha asegurado que esta situación supone «una falta de respeto para los usuarios de este servicio» y ha instado al Gobierno a sustituir los actuales trenes por convoyes más fiables y más confortables.



