Canfranc convierte su historia en una gran fiesta con una recreación que atrae a miles de visitantes
La recreación de la inauguración de la Estación Internacional reúne a más de 400 participantes caracterizados y entre 3.000 y 4.000 personas en una de las jornadas más multitudinarias de los últimos años.

Canfranc ha vuelto a demostrar este sábado que su historia sigue más viva que nunca. La localidad del valle del Aragón ha retrocedido casi un siglo para recrear la inauguración de la Estación Internacional de 1928, una cita que se ha consolidado como uno de los grandes acontecimientos culturales y turísticos del verano en el Pirineo aragonés.
Más de 400 personas ataviadas con vestimentas de los años veinte han llenado de elegancia y color los alrededores de la estación, mientras miles de visitantes recorrían el municipio para disfrutar de una jornada que mezcla historia, patrimonio y ambiente festivo. Según las estimaciones del Ayuntamiento, entre 3.000 y 4.000 personas han pasado durante el día por Canfranc.
La recreación ha comenzado con el desfile de la comitiva oficial, formada por el rey Alfonso XIII, Miguel Primo de Rivera, el presidente francés Gaston Doumergue, representantes militares, músicos y decenas de figurantes que han recreado la sociedad de la época. Después, frente a la imponente fachada de la estación, se han vuelto a escuchar los discursos que hace 98 años simbolizaron el nacimiento de una infraestructura llamada a unir España y Francia por ferrocarril.
El acto ha estado acompañado por la interpretación de los himnos nacionales, una jota cantada y bailada, actuaciones musicales francesas y el tradicional Aqueras montañas, en un ambiente que ha combinado solemnidad y celebración.
Una recreación que crece cada año
El alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, ha mostrado su satisfacción por la gran respuesta del público.
«Este año ha coincidido en fin de semana y eso siempre supone una mayor afluencia de visitantes. Calculamos que han participado unas 400 personas caracterizadas y que a lo largo del día pasarán entre 3.000 y 4.000 personas por Canfranc. Estamos muy contentos porque todo ha salido muy bien», ha señalado.
El regidor ha recordado además que esta celebración no solo tiene un carácter festivo.
«Queremos disfrutar de nuestro pasado, pero también reivindicar el futuro de la línea internacional. En España las obras avanzan muy bien y seguimos insistiendo para que la reapertura completa con Francia sea una realidad.»
Visitantes llegados de toda España
Uno de los aspectos más llamativos de la jornada ha sido la presencia de participantes procedentes de numerosos puntos del país.
Maika Ibáñez, de Calatayud, y Paz Martín, de Guadalajara, llevan varios años desplazándose hasta Canfranc para vivir la recreación.
«Venimos todos los años porque nos encanta el ambiente. Cada edición elegimos un personaje diferente; el año pasado vinimos de criadas y este año hemos cambiado completamente de vestuario», explicaban mientras posaban para las decenas de fotografías que les solicitaban los visitantes.
También llamaba la atención Juan Antonio Belenguer, integrante de un grupo modernista de Chelva (Valencia), que recorrió el recinto con una bicicleta de finales del siglo XIX.
«Participamos en muchas recreaciones históricas por toda España, pero esta es la primera vez que venimos a Canfranc. La bicicleta siempre despierta mucha curiosidad porque conserva piezas originales y tiene mucha historia detrás», comentaba.
Un pueblo volcado con su historia
La recreación forma parte de las fiestas patronales de Canfranc Estación y supone uno de los momentos más esperados del año para vecinos y visitantes. Durante toda la jornada, el municipio ha ofrecido mercado de artesanía, música, actividades culturales y propuestas familiares que han contribuido a convertir el casco urbano en un auténtico escenario de época.
A dos años del centenario de la inauguración de la Estación Internacional, Canfranc continúa consolidando esta recreación como una cita de referencia en el calendario turístico del Pirineo, manteniendo viva la memoria de uno de los edificios ferroviarios más emblemáticos de Europa y recordando que su historia todavía mira hacia el futuro.



