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530 personas celebran junto al Museo Diocesano su VIII aniversario

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La sala de Bagüés es la joya de la corona del Museo

El Museo Diocesano de Jaca ha celebrado este viernes el VIII aniversario de su reapertura con una jornada de puertas abiertas y con la incorporación en la colección de una talla románica de la Virgen con el Niño, que al parecer data del siglo XIII. Tanto en la jornada de puertas abiertas, que contó con 530 visitas, como durante estos 8 años, el Museo se ha visto muy respaldado por la afluencia de público, y el balance no puede ser mejor: han pasado por este espacio museístico alrededor de 300.000 personas, con una media anual de entre 30.000 y 35.000 visitantes. Esto demuestra que sigue habiendo un especial interés por el Museo Diocesano de Jaca y por su colección, una de las mejores de arte medieval que hay en España. «Después de 8 años, pasar las rejas de Iguácel y entrar en Bagüés siempre suele ser algo que llama la atención, porque es algo que el público no se espera, además esta es la joya de la corona del Museo, y es algo que aún sigue sorprendiendo», explica Antonio Rodríguez, conservador del Museo.

La talla de la Virgen con el Niño se expone desde el viernes

Pero este viernes, la gran novedad era la nueva talla que acaba de ser restaurada gracias a la financiación de la Asociación Sancho Ramírez, que ha sufragado la totalidad del coste, y los trabajos han sido realizados por los restauradores jaqueses Inmaculada Piedrafita y Gerardo Sánchez Mur. La talla se expone en el ámbito del museo denominado Capillas Claustrales, donde se exhiben otras Vírgenes y Cristos románicos, junto a la talla de Nuestra Señora de Iguácel, icono de la colección. «Es una talla que llama la atención por el tamaño, es bastante alta y al visitante le va a llamar mucho la atención», según añade Rodríguez. Y como no podía ser de otra manera, ha sido una de las piezas más visitadas y contempladas. Aunque es románica, en el siglo XVII o XVIII la repolicromaron en barroco, por eso lo que se ve ahora es la policromía barroca, «pero debajo existe la románica», apuntan los restauradores. «Las partes de atrás se ve que son plata con corlas rojas y debía ser muy bonita, pero nosotros no somos quienes para quitar esa policromía y dejar la original, porque igual no existe o queda muy poco». Los trabajos de restauración han consistido en la limpieza de la suciedad de barnices, humos y suciedad.

La Virgen con el Niño, recién incorporada a la colección

No se han rehecho ni el brazo del niño ni los dedos de la Virgen «porque va a ser expuesta en un museo y normalmente hacemos una restauración arqueológica, si fuera una Vírgen de culto sí que se tendrían que rehacer las partes que faltan», añade Gerardo.

También es importante la corona, que se desconoce si es la original, «creemos que no», y está hecha de papel, de hojas de libro antiguo. El niño la ha perdido, «pero la virgen mantiene una corona que no sabemos si la pusieron en el barroco o es más antigua».

Históricamente no se sabe de dónde procede la Virgen ni la fecha exacta, aunque «dicen que el del siglo XIII», y se encontraba en los depósitos del Museo. Los restauradores jaqueses están trabajando ahora en una pieza del obispado, un Cristo que lleva el obispo el día de Viernes Santo. También le están dando «unos retoques» a una virgen románica, que posiblemente se exponga más adelante en el espacio museístico. En este sentido, Antonio Rodríguez ha apuntado que el museo «tiene un fondo muy amplio» y que todos los años se van restaurando y añadiendo cosas nuevas, y próximamente se podrían mostrar al público nuevos fragmentos de Navasa.


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