Jacetanianews

La disciplina positiva «es el mejor camino para poder educar bien a un niño»

Compartir

Sabemos que los gritos no educan. Los gritos son el signo de que hemos perdido el control y no de que tenemos la razón. Educar a nuestros hijos es una de las tareas más difíciles a las que nos enfrentamos en la vida. El estrés, el cansancio y la presión de «ser perfectos» agotan los recursos cognitivos y emocionales y llegamos a ser incapaces de lidiar con algunas situaciones. Entre la permisividad y la severidad hay un puente que se llama disciplina positiva, una filosofía muy antigua, pero muy nueva en España. Promueve el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida. Es un modelo educativo que se basa en la comunicación, el amor y la empatía.

Asún León y Marta Aínsa, profesoras de educación infantil en el colegio Escuelas Pías de Jaca, son las promotoras de la disciplina positiva en Aragón. Certificadas en Escuela de Padres y en Aula por la ‘Positive Discipline Association’, se dedican a transmitir sus conocimientos a padres y profesores para ayudarles a mejorar sus relaciones con los pequeños. Adoran lo que hacen e intentan transmitir sus conocimientos a todos aquellos que desean informarse. Aplican los principios de la disciplina positiva como madres y como profesoras y la experiencia les ha confirmado que es el mejor camino para poder educar bien a un niño. Imparten charlas y talleres a padres, pero también a profesores para que puedan implementar la disciplina positiva en sus aulas. Participar activamente en un grupo, comunicar, aportar y recibir ayuda, descubrir «que no estamos solos» nos ayuda a interiorizar estos conceptos.
«La disciplina positiva es una filosofía de vida, una forma de encarar la educación desde el respeto. El primer concepto que tenemos que entender es que el cerebro del niño es muy primitivo, le queda mucho hasta llegar a su máximo desarrollo y en consecuencia no sabe gestionar sus emociones, no entiende qué le pasa y no actúa de manera lógica. Si entendemos esto, será más fácil», explica Marta Aínsa.

La disciplina en la crianza no tiene que implicar castigos, amenazas o humillaciones

«Los conceptos de la disciplina positiva llegan a España en el 2013. Es muy reciente, pero hay una expansión brutal. La gente tiene interés en formarse, en entender estas nociones», añade Aínsa.
La disciplina positiva es educar desde la amabilidad y firmeza. Esta filosofía ayuda a los niños a sentirse importantes, enseña valiosas habilidades para la vida: ser autónomos, resolutivos, con capacidad de decisión, creativos.

«Las palabras tienen un poder destructivo. Es un error humillar, acusar, ridiculizar, amenazar, etiquetar o castigar a nuestros hijos y alumnos. No les transmitimos mensajes sanos. Y ellos entienden más de lo que nos damos cuenta», asegura Asún León. Para que los niños se conviertan en adultos estables, respetuosos y empáticos «tenemos que ser equilibrados y enseñarles con respeto».

No tenemos que reprimir los sentimientos de los niños, «se ha perdido el peluche favorito y para ellos parece que se acaba el mundo, tenemos que hacerlos ver que les entendemos el sufrimiento. Diciéndoles que es una tontería que lloren conseguiremos que se sientan avergonzados y lo que aprenderán será a esconder sus sentimientos», añade Aínsa.
El hecho de etiquetar a un niño es algo que sucede, en el seno de las familias y en las escuelas, de una manera muy inocente. Asignar etiquetas podría influir de manera negativa en el correcto desarrollo de su personalidad.

La disciplina positiva excluye las recompensas. El niño hará lo que le pedimos solo pensando en lo que le hemos prometido y no porque entiende que es algo necesario. Y es que la intención es transmitir valores, no comprar a los hijos. En cuanto a los castigos, no se recomiendan, porque aunque pueden frenar malas conductas puntuales, a largo plazo no son efectivos. Los castigos generan sentimientos de baja autoestima, rebeldía, resentimiento o venganza. «Cuando el niño está castigado se enfada y ya no te escucha, por ello en esos momentos no le transmitimos nada útil», cuenta León.

«Es importante educar desde el amor, pero a la vez firme, porque los niños necesitan firmeza»

Marta Aínsa apunta también que «es verdad que hemos pasado del modelo muy autoritario y al modelo totalmente permisivo, en el que los niños hacen lo que quieren, cuando quieren. Hemos pasado de un extremo a otro, y la disciplina positiva está en el medio. Decimos siempre lo importante, que es ser amable, educar desde el amor, pero a la vez firme, porque los niños necesitan firmeza». Cuando ponemos un límite lo tenemos que hacer en un momento en el que el niño está tranquilo, el lenguaje que utilizamos tiene que ser uno sin reproches y acusaciones, porque sólo dificultarán la comunicación.

Frases como «porque lo digo yo», «tu a mi no me toreas», «yo soy el adulto, yo decido» no aportan nada. En estos momentos el padre o el profesor se encuentra en un «secuestro emocional» y pierde la conexión con el niño, el respeto hacia él. «Tenemos que tener en cuenta los deseos del pequeño, intentar llegar a acuerdos, a los niños les gusta ser partícipes, ellos se sienten muy bien cuando les tomamos en cuenta. Ellos perciben cuando no es una imposición, cuando no es una lucha de poder si no que es algo consensuado», explica Aínsa.
Para que los niños sientan que les tomamos en cuenta, las profesoras recomiendan siempre que los padres propongan reuniones en la familia donde cada uno dice lo que siente, lo que le gustaría que pasase. Estas reuniones, servirán «para poner en común lo que le gusta a mama, lo que le gusta a papa, pero sobre todo para escuchar al niño», afirman.

Asun León y Marta Aínsa seguirán impartiendo charlas y talleres a los padres y profesores de Aragón. «Vemos que tiene mucha aceptación, si hace muchos años era impensable que los padres pidieran ayuda, ahora sí lo hacen y esto es algo positivo», indica Marta. Las dos, quieren seguir transmitiendo este mensaje «tan bonito» de la disciplina positiva, «nos encantaría tener sólo escuelas con disciplina positiva cien por cien porque tenemos que aprender a tratar el niño con el respeto que se merece, porque es lo mejor del mundo».
Ambas educadoras están en continua formación, hace poco participaron a un congreso en Madrid, donde conocieron a Ursula Oberst, la única psicóloga adleriana de España (Alferd Adler es el que introduce por primera vez en los años 20 la noción de disciplina positiva).


Compartir

Noticias relacionadas

Botón volver arriba