El verano más aventurero está en Villanúa: tirolinas, canoas y un bosque donde escapar del calor
El Parque de Aventura El Juncaral estrena una nueva zona de juegos, presenta a su mascota oficial y prepara un gran centro de visitantes para 2027 mientras consolida su crecimiento con cerca de 25.000 usuarios al año.
Hay lugares que saben a verano. A chapuzón, a risas entre árboles, a niños cruzando puentes colgantes y a familias que cambian las pantallas por la aventura. Uno de ellos está en Villanúa, a apenas diez minutos de Jaca, donde el Parque de Aventura El Juncaral se ha convertido en una de las propuestas de ocio al aire libre más completas del Pirineo aragonés.
Rodeado por un bosque de ribera y junto al río Aragón, el parque ofrece una combinación de naturaleza, deporte y diversión para todas las edades. Tirolinas entre los árboles, paseos en canoa, futgolf, minigolf, patinetes todoterreno, laberinto vegetal o espacios específicos para los más pequeños forman parte de una oferta que sigue creciendo verano tras verano.
Un bosque donde refrescarse
En plena ola de calor, El Juncaral tiene un aliado natural. La sombra de los árboles y la humedad del bosque hacen que la sensación térmica sea mucho más agradable. «Estamos rodeados por un bosque de ribera y eso hace que nos mantengamos bastante frescos. Aunque haga calor, con una pequeña brisa aquí dentro se está realmente bien», explica Alberto Ladomega, coordinador del parque.
No es extraño que muchas familias decidan pasar aquí una jornada completa. El parque permanece abierto todos los días durante el verano, de 10.00 a 20.00, y dispone de zonas de picnic, terrazas y espacios para descansar entre actividad y actividad.
Además, cada temporada trae alguna sorpresa y este verano el protagonista tiene cuatro patas. El Juncaral ha presentado oficialmente a su nueva mascota: un simpático jabalí que protagoniza toda la nueva imagen del parque. «Hemos apostado por una nueva tipografía y por nuestra mascota. El jabalí aparece practicando todas las actividades del parque: haciendo canoa, arborismo o montando en patinete. Este es el primer año en el que ya es nuestra mascota oficial«, cuenta Ladomega. La imagen aparece en la señalización, la cartelería y el material promocional, reforzando una identidad muy ligada al entorno natural.
La gran novedad: ‘El Nido’
Pero la gran incorporación de este verano es un nuevo circuito pensado especialmente para los más pequeños. Se llama ‘El Nido’, un recorrido construido íntegramente con redes suspendidas donde los niños pueden trepar, saltar, deslizarse por pequeñas tirolinas y superar distintos juegos de equilibrio.
«Lo hemos llamado así porque es el lugar donde todo empieza. Es un circuito envuelto en redes, con bolas gigantes para saltar, puentes, camas elásticas y pequeñas tirolinas. Está pensado para niños desde los tres años, aunque realmente puede disfrutarlo toda la familia», explica el coordinador.
La instalación amplía la oferta infantil del parque y refuerza uno de sus objetivos: que todas las edades encuentren una actividad adaptada a sus capacidades. Está compuesto por 13 pasarelas interactivas con diferentes juegos de equilibrio, tres toboganes, una tirolina-columpio y dos grandes salas de red.
Mucho más que arborismo
El arborismo continúa siendo la actividad estrella del parque, con varios recorridos adaptados a diferentes niveles de dificultad que permiten avanzar entre plataformas suspendidas, puentes tibetanos, redes, lianas y largas tirolinas entre los árboles. Pero la oferta va mucho más allá. La realidad es que el parque ofrece una propuesta mucho más amplia.
Las canoas se convierten durante el verano en una de las actividades más demandadas. «Cuando llegan estos meses de calor, un paseo en canoa siempre apetece. Es una actividad que nunca falla», añade Ladomega.
A ello se suman los recorridos en patinete todoterreno, una forma diferente de recorrer el entorno natural de Villanúa. También hay espacio para el futgolf, que mezcla fútbol y golf; un minigolf familiar; un laberinto vegetal; y la zona denominada El Vivero, especialmente diseñada para los más pequeños de la casa. La filosofía del parque es sencilla: que una familia pueda pasar un día completo sin repetir actividad.
Los sábados por la tarde, además, el parque cambia la aventura por la música con ‘La Selva Sonora’, en El Vivero, un ciclo de conciertos al aire libre que anima las tardes de los sábados estivales. Una propuesta que poco a poco se ha ido consolidando y que completa la experiencia de quienes visitan el parque.
Tras las actuaciones de Nita Wild, Anna in the Attic, Cositas Divinas, Emma Sánchez y Viki Lafuente (8 de agosto), el ciclo continúa con Beajahbless el 15 de agosto y Rock & Zen el 22 de agosto, consolidándose como una cita que une naturaleza, ocio y cultura en un entorno privilegiado del Pirineo.
25.000 visitantes al año
La evolución del parque sigue siendo constante. Según explica Ladomega, alrededor de 25.000 personas visitan cada año las instalaciones, de las que unas 15.000 lo hacen entre mediados de junio y mediados de septiembre. «Cada año nos conoce más gente. Trabajamos mucho con grupos escolares durante la primavera y, cuando llega agosto, el protagonismo pasa a las familias y a los visitantes que vienen de vacaciones.»
El parque abre habitualmente desde finales de marzo hasta diciembre, cuando cambia completamente de ambiente para recibir a Papá Noel antes de la campaña navideña.
Mirando ya al próximo verano
Las novedades no terminan aquí. A la entrada del recinto ya puede verse la estructura del que será el nuevo centro de visitantes, un edificio que comenzará a funcionar la próxima temporada y que mejorará notablemente los servicios del parque.
Contará con una nueva recepción, restaurante, tienda, vestuarios y aseos, además de espacios adaptados para las actividades acuáticas. «La idea es seguir mejorando cada año. No solo queremos incorporar nuevos juegos, sino ofrecer un mejor servicio a quienes nos visitan. Mejorar la experiencia de nuestros visitantes y hacer que quien venga una vez tenga ganas de volver», resume Alberto Ladomega.
El proyecto forma parte del plan de modernización impulsado por Turismo Villanúa para consolidar El Juncaral como uno de los grandes referentes del turismo activo en Aragón.
Con el sonido de las poleas de las tirolinas mezclándose con las risas de los niños y el rumor del río, El Juncaral demuestra que, a veces, la mejor forma de combatir el calor no está en una piscina, sino bajo la sombra de un bosque pirenaico donde la aventura espera detrás de cada árbol.



