A Lurte analiza la temporada invernal, que se ha caracterizado por los numerosos frentes fríos y pocos días de sol

Tras un mes dedicado a recopilar y analizar todos los datos recogidos durante los últimos 12 meses, A Lurte ha elaborado un resumen sobre las actividades del centro, incluyendo una descripción de la evolución del invierno. Una idea que surgió el año pasado y que se convirtió en una buena forma de dar publicidad al centro y de difundir la labor que se hace, además de servir de base de datos e información meteorológica. En sus más de 30 páginas se recopila “un resumen de la meteorología y la evolución de la temporada invernal en cuanto a peligro de avalanchas, número de boletines y fenómenos meteorológicos reseñables”, explica Rocío Hurtado, Ingeniera de montes, técnico de aludes y coordinadora de A Lurte.
Según el informe, que está disponible aquí, la temporada invernal 2017-2018 se ha caracterizada por los numerosos frentes que han cruzado los Pirineos y por pocos días de sol. La meteorología variable a partir de enero, ha generado un manto inestable durante varios meses. Se han observado “muchas nevadas no excesivamente copiosas (10-20 cm), pocas nevadas muy intensas con más de 100 cm en 24 horas, variabilidad en los vientos (a veces de Norte, a veces de Sur) y paso de frentes cálidos activos que han dejado precipitación en forma de lluvia hasta 2600 metros en mitad del invierno”. A partir del mes de febrero las nevadas llegaron del Sur favoreciendo la presencia de nieve en el suelo hasta el mes de junio. Se apunta también que la primavera se ha caracterizado por mucha precipitación en forma de nieve “que nos ha dejado la sensación de un invierno sin fin”.
Desde el mes de noviembre y hasta abril la precipitación acumulada ha sido de 1841,5 mm, siendo el mes con más precipitación marzo, seguido de febrero, diciembre y enero. El mes más frío ha sido febrero, ya que durante 20 días la temperatura media ha sido negativa. El mes de marzo ha sido inusualmente frío.
Respecto a los Boletines de peligro de Aludes, se han emitido un total de 66, desde el 11 de diciembre de 2017 hasta el 30 de abril de 2018, además de 7 informes sobre el estado del manto nivoso que se han enviado a diferentes organismos y administraciones. El grado de peligro que más ha predominado esta temporada ha sido el 3 Considerable (51%), seguido por el 2 Moderado (41%). Tan sólo ha habido 2 días de peligro 4 Fuerte, correspondientes al 22 de febrero y 1 de marzo. No ha habido días de peligro 5 Extremo.
Los problemas tipo de aludes más frecuentes han sido de nieve venteada (56%) y nieve húmeda (31%), correspondientes a la situación meteorológica de borrascas atlánticas (frente cálido seguido de frente frío) que han afectado al Pirineo durante la pasada temporada. Como problema tipo de aludes de carácter secundario los más importantes han sido nieve venteada (38%), nieve reciente (22%) y nieve húmeda y deslizamientos basales (19 y 18% respectivamente).
Un trabajo de un mes
“El informe lo he hecho yo y me ha llevado aproximadamente un mes, pero con mucha calma. Se han analizado los datos nivometeorológicos de todo el invierno, los periodos de más peligro de aludes, los problemas de aludes, etc”, explica Hurtado. Además, se ha realizado un estudio de la tipología de visitantes al centro de todo el año (no solo del invierno): edad, procedencia, intereses, etc. En toda la temporada 2017-2018 han visitado A Lurte 3.787 personas.
Centro de referencia de la nieve y los aludes en el Pirineo
El centro A Lurte existe desde el año 2013 y está localizado en Canfranc. Los profesionales que trabajan ahí se dedican al estudio de la nieve y los aludes mediante diferentes actividades: emisión de un Boletín de Peligro de Aludes, formación en montaña invernal a través de cursos específicos, difusión de la información referente al estudio de la nieve, los aludes y la seguridad en montaña.
En el centro trabaja un equipo de cuatro personas, aunque no de forma continua. Hay un guía turístico que enseña el centro y realiza las visitas guiadas los fines de semana, de septiembre a junio; y entre semana de julio a agosto. Además, hay un nivólogo que actúa también como coordinador, todo el año. En invierno hay también un guía de alta montaña y se cuenta con la colaboración de otro técnico que apoya en los trabajos de investigación y cartografía.



