El último Barco, de Domingo Villar

Cuando uno decide un lunes cualquiera empezar a leer una novela de 700 páginas y el jueves de la misma semana ya la ha devorado, es fácil suponer que me he encontrado en mis manos una lectura apasionante.

Confieso que a pesar de que las novelas de Domingo Villar son novelas de gran éxito, traducidas a varios idiomas y que han recibido varios premios europeos, para mí ésta era la primera que leía. Y desde el primer momento compruebas que la agilidad de sus diálogos y sus cortos capítulos te van introduciendo sencillamente como las olas calmadas del mar en todo un mundo que avanza relajada y plácidamente. Donde el lector pasa a ser también un personaje al reflexionar con la misma sencillez que el inspector Leo Caldas, personaje de las novelas de Domingo Villar y que con esta es la tercera de una serie con dicho inspector, acompañado en sus reflexiones y conclusiones de un aguerrido inspector aragonés.

Ambientada en Vigo y su ría, que invita a conocer y pasear, donde muchos de los ambientes, personajes, edificios o tascas que aparecen son reales, hace también que la novela trascurra con amabilidad y en mi caso, con ganas de visitar. Tengo un viaje previsto en Junio que si llega a realizarse llevará consigo un recorrido por esos parajes con seguridad.

Novela negra en su más puro concepto, nada de novela nórdica o americana. Es una excelente novela de un gran escritor, publicada en gallego y castellano y extremadamente cuidada en sus expresiones. Un lenguaje que da gusto leer, no sabes muy bien si el lector lee la novela o es la novela la que te lleva a ti.

 

Pedro Pérez

Comarca de la Jacetania 2019
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