Jaca se vuelca en la lucha contra Duchenne
La primera carrera popular y benéfica ‘Jaca lucha contra Duchenne’ se celebra mañana sábado y ha logrado un gran respaldo de los ciudadanos de Jaca, ya que hay más de 1.240 inscritos. Este viernes por la mañana ha comenzado la entrega de dorsales en la plaza Ripa con una larga cola de personas que llegaba hasta la Catedral. Los dorsales se podrán seguir recogiendo esta tarde de 17.00 a 21.00 y los participantes de fuera de Jaca tendrán opción de retirarlos el sábado en la carpa habilitada en la zona de salida y llegada, en el Llano de Samper, en horario de 9.00 a 11.00.
Quique Grávalos, que sufre esta enfermedad, es el impulsor y organización de esta carrera, que saldrá a las 12.00 desde la zona del Llano de Samper y cuyo recorrido tiene 5 kilómetros para realizar caminando o corriendo. Quique se mostraba muy agradecido por este gran respaldo y respuesta de la gente.
Evento deportivo y social
Mañana sábado se vivirá un gran evento deportivo pero también social, ya que además de la carrera hay comida, animación con DJ, sorteo de regalos, etc. «Esto se ha hecho para que la gente conozca la enfermedad», señalaba Quique. Y aunque habrá premios para los que quieran competir «queríamos que la gente saliera a andar, en un ambiente mas familiar». En esta primera experiencia solidaria, Quique Grávalos ha contado con muchos colaboradores. Recordaba que al principio era él que tenía que ir llamando a las puertas para pedir ayuda, pero poco después «eran las empresas las que venían a mi diciendo que querían colaborar». Y es que son más de 70 empresas las que colaboran con esta carrera.
Además de los 1.240 inscritos, hay más de 400 apuntados a la comida popular, «un buen número», destacaba el organizador.
Duchenne es una enfermedad de distrofia muscular, que por genética y desde el nacimiento, afecta a los músculos. «Se detecta a los 5 o 6 años, aunque los padres ya notan síntomas antes en la manera de andar, se pierde agilidad y movimiento hasta que acabas en una silla de ruedas», recordaba Quique. Ahora y gracias a la investigación, se ha avanzado «y aunque la esperanza de vida eran 30 años cuando yo tenía 10, ahora tengo 40. He tenido la suerte de que me ha ido bien, pero a otros no y por eso hay que seguir luchando».




