Actualidad

San Juan de la Peña tras la llegada de las llamas: «Fue un momento de mucha tensión»

El coordinador de los Agentes para la Protección de la Naturaleza de la Jacetania, Javier Barrio, explica que el fuego llegó a rodear el entorno de los monasterios y que los equipos continúan trabajando para apagar los puntos calientes y evitar posibles reproducciones.

Compartir

Los monasterios de San Juan de la Peña han logrado salvarse del incendio que ha afectado gravemente al entorno de las Peñas de Riglos y que, en su avance hacia el norte, llegó a amenazar directamente uno de los espacios patrimoniales y naturales más emblemáticos del Pirineo aragonés.

Ocho días después del inicio del operativo, la situación en el entorno de San Juan de la Peña ha mejorado, aunque los equipos continúan trabajando en la consolidación del perímetro y en la extinción de los numerosos puntos calientes que todavía permanecen en la zona quemada.

El coordinador de los Agentes para la Protección de la Naturaleza de la Jacetania, Javier Barrio, ha explicado desde San Juan de la Peña que el incendio llegó con una enorme intensidad desde el sur y que, pese al despliegue de medios, resultó imposible frenar inicialmente su avance. «El incendio venía muy fuerte y lo intentamos parar para quitar la afección al monasterio de San Juan de la Peña, pero nos fue realmente imposible», ha señalado.

Según ha explicado, se había desplegado maquinaria pesada en la zona, pero las características del terreno complicaron enormemente las labores de extinción. «El terreno es muy complicado, con mucha pendiente, y nos fue realmente imposible debido al calor y a los vientos dominantes que había en ese momento». El fuego acabó saltando la carretera y avanzó hacia el norte, rodeando la montaña situada al oeste de San Juan de la Peña y descendiendo después hacia Santa Cruz de la Serós.

Un momento de mucha tensión

Cuando las llamas se aproximaron al entorno de los monasterios, los equipos de extinción tuvieron que actuar en unas condiciones especialmente complejas. Barrio ha relatado que se trabajó con fuego técnico y con las motobombas que pudieron acceder hasta la zona, en un momento en el que el incendio amenazaba desde distintos frentes.

«Era una zona muy peligrosa porque venía el fuego tanto por el este, por el oeste como por el norte. Y por aquí no hay otra salida, solamente hay una carretera. La gente que realmente se quedó aquí vivió un momento de mucha tensión», ha explicado.

A pesar de la proximidad de las llamas, los dos monasterios no sufrieron daños gracias al trabajo desarrollado por los equipos de emergencia y extinción. «No sufrieron afecciones, ni uno ni otro», ha destacado Barrio, que ha querido poner en valor el esfuerzo realizado por los bomberos forestales y por el conjunto de profesionales desplazados al operativo. «Hay tanta gente trabajando aquí, casi mil personas, que no puedo nombrar a todos», ha señalado.

Consolidar el perímetro

En estos momentos, los trabajos se centran en rematar los puntos calientes que permanecen en el perímetro del incendio y consolidar definitivamente la zona afectada para evitar que el fuego pueda volver a extenderse hacia las áreas de vegetación que permanecen intactas.

Gran parte de esta labor debe realizarse de forma manual, debido a la dificultad para introducir maquinaria en determinados puntos. «Estamos trabajando con herramienta manual y con nuestras cuadrillas, picando y retirando la zona quemada de la zona verde. Hay que imaginar lo que supone trabajar todo el perímetro de forma manual cuando no se puede meter más maquinaria», ha explicado.

Barrio ha advertido de que se trata de un trabajo que continuará durante bastante tiempo. El objetivo es que los puntos calientes que todavía puedan aparecer permanezcan dentro del área ya quemada y evitar, sobre todo, que el incendio vuelva a extenderse hacia la zona verde.

«En un principio, los monasterios están fuera de peligro»

El coordinador de los Agentes para la Protección de la Naturaleza de la Jacetania considera que, en principio, los monasterios están ya fuera de peligro, aunque insiste en que la situación exige mantener la vigilancia.

Todavía hay vegetación verde alrededor de los edificios que se encuentra muy seca y zonas en las que el fuego no ha quemado completamente. Durante la inspección del terreno siguen apareciendo puntos calientes que, en determinadas circunstancias, podrían llegar a provocar alguna reproducción.

Por este motivo, durante el día continúan trabajando los medios aéreos, que permiten actuar con rapidez ante cualquier incidencia, mientras que durante la noche se mantiene una vigilancia intensa. Además, permanecerá un retén en la zona de manera permanente para controlar y apagar cualquier punto caliente que pueda reactivarse. «Estamos constantemente vigilando y apagando. Lo que pasa es que se llega hasta donde se llega, porque hay zonas muy complicadas de alcanzar, incluso andando», ha explicado.

Ocho días de lucha contra el fuego

Después de más de una semana de trabajo, el cansancio es evidente entre los profesionales que continúan desplegados en la zona. «Estamos agotados. Llevo ocho días trabajando», reconoce Javier Barrio, que asegura que la situación tiene además un importante componente personal para quienes conocen y han trabajado durante años en este territorio.

El coordinador de los APN admite que, aunque en un incendio forestal se estudian todas las posibilidades, personalmente no imaginaba que el fuego pudiera llegar hasta San Juan de la Peña. Su relación con el monte y con este territorio hace todavía más difícil contemplar las consecuencias del incendio. «Fui forestal y he trabajado con compañeros que han estado aquí toda su vida. Llevo muchos años trabajando en esta zona. Duele mucho», concluye Barrio.

 


Compartir

Noticias relacionadas

Botón volver arriba