
Ramón Acín, escultor, pintor, pedagogo y profesor, proyectó erigir en Jaca el monumento a los Mártires de la Libertad durante el otoño de 1936. Pero la Guerra Civil lo truncó todo. Esta obra escultórica debía colocarse en el acceso al Paseo Fermín Galán (antes Paseo de Alfonso XIII, hoy Paseo de la Constitución), pero en la actualidad queda en pie del proyectado monumento la escalinata por la que se accede al Paseo, que constituía el pódium.
El origen de este monumento está en la insurrección cívico-militar de Jaca del 12 de diciembre de 1930, considerada como pieza clave en el advenimiento (14-04-1931) de la II República. La capital jacetana fue ensalzada como ‘Cuna de la República’ por la opinión nacional. Al mismo tiempo, los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández fueron elevados a la categoría de ‘mártires de la República’ y, en homenaje, les fueron dedicados calles, plazas y cosos por toda España. También el alcalde de la sublevación, Pío Díaz, fue homenajeado con el título de ‘alcalde honorario de todos los ayuntamientos republicanos de España’. Por ello, el nuevo concejo salido de las urnas el 14 de abril, decidió liderar el clamor de la calle y erigir un monumento a los Mártires de la Libertad en Jaca.

Tras exponer la idea, pidieron propuestas a 5 escultores y fue elegida la de Ángel Bayord, con quien se firmó un contrato por valor de 6.285 pesetas. Pero tras ser expuesta al público la maqueta del proyecto seleccionado, no fue del agrado de la mayoría. El descontento venía por la modestia y escasez de la obra frente a la magnitud de la gesta a conmemorar. Por lo que se rescindió el contrato y se encargó un nuevo monumento.
El siguiente paso fue crear un Patronato Pro-Monumento, presidido por el alcalde Julio Turrao y en el que estaban representadas todas las fuerzas políticas de Jaca, que decidió que el nuevo proyecto sería llevado a cabo por el escultor oscense Ramón Acín, debido a su reputación artística y su participación en la gesta que se quería rememorar. También influyó la amistad que tuvo con Fermín Galán y sus buenas relaciones con los sublevados de Jaca.
El 26 de noviembre de 1932, Acín dio a conocer su proyecto y un mes más tarde expuso una maqueta del mismo con resultado satisfactorio. A partir de ese momento, hacía falta financiación, por lo que el Patronato se puso manos a la obra. Se organizaron actos ‘líricos-musicales’ en Jaca y localidades vecinas, y también se contactó con organismos oficiales e instituciones públicas y privadas solicitando ayuda.
La respuesta fue generosa: el ministro de la Guerra les donó dos obuses y un cañón para el bronce que fuera necesario; el Gobierno respondió poniendo 5.000 pesetas; diputaciones, ayuntamientos y particulares aportaron 31.264 pesetas; y finalmente, el director del Heraldo de Madrid hizo entrega de 20.000 pesetas. La suma total ascendió a 56.264 pesetas, y el presupuesto de la obra, 56.974.

Así que en mayo de 1933 se inician las obras de demolición de la antigua escalera que daba acceso al Paseo Fermín Galán. Hubo otra ubicación posible, en la plaza de la República, (luego Calvo Sotelo y en la actualidad Cortes de Aragón), pero fue desestimada.
Después de dos años de retraso por diversas cuestiones, a principio de octubre de 1935 quedó finalizado el pódium donde iría colocado el monumento. Ramón Acín realizó los moldes en escayola, para posteriormente fundirse en bronce. Pero el 19 de julio de 1936, dichos moldes, que se encontraban almacenados en el zaguán del ayuntamiento de Jaca, listos para ser enviados a la fundición, fueron destrozados por ‘los usurpadores del poder’. Se precisaban 2.600 kilos de bronce, los tres relieves tendrían un peso aproximado de 2.000 kilos y el presupuesto era de 8.470 pesetas. (Para entender a cuánto equivalían las sumas citadas cabe recordar que en 1936 se pagaban 8 pesetas por un jornal diario, el secretario del Ayuntamiento ganada 5.000 pesetas al año y un catedrático de instituto 3.250).
Y ahí finalizó el proyecto, quedando únicamente de aquello las escalinatas que podemos ver actualmente en el acceso al Paseo.
El alcalde que promovió el monumento y dos miembros del patronato fueron fusilados durante el periodo de la Guerra Civil.



