Semana trágica en el Pirineo: cuatro fallecidos y más de 30 rescates en la montaña
Tres personas de 64 años, 65 y 69 han perdido la vida en Aragüés del Puerto, Panticosa y Monte Perdido, además del parapentista en Castejón de Sos.

La montaña oscense ha vivido una de las semanas más trágicas del verano. Entre el 6 y el 12 de julio, tres personas han perdido la vida mientras practicaban actividades de montaña en distintos puntos del Pirineo aragonés, un balance al que hay que sumar el fallecimiento de un parapentista en Castejón de Sos, elevando a cuatro las víctimas mortales registradas en la provincia de Huesca en apenas unos días.
Al mismo tiempo, los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil han llevado a cabo 33 intervenciones, la mayoría relacionadas con caídas, agotamiento, golpes de calor, deshidrataciones, lesiones y extravíos, en una semana de enorme afluencia de visitantes al Pirineo.
Tres accidentes mortales en la montaña
El primero de los accidentes mortales se produjo el 9 de julio en el entorno del Collado de Foratón, en Aragüés del Puerto. El dispositivo de búsqueda, se inició la tarde anterior, sobre las 19.00, tras denunciarse la desaparición de un montañero. Se activó GREIM de Jaca quienes realizaron la búsqueda hasta la madrugada del día 9 de julio, con resultado negativo. A primera hora del día 9 julio se incorporó el helicóptero de la Unidad Aérea de Huesca y en el transcurso de la búsqueda se recibió un aviso de colaboración ciudadana comunicando el hallazgo de una persona en el Collado Foratón.
De inmediato se trasladaron los efectivos que participaban en el dispositivo y localizaron el cuerpo sin vida de un ciudadano español de 64 años, vecino de Barcelona, el cual podría haber sufrido una caída. Esta persona fue evacuada hasta el helipuerto de Jaca y posteriormente transferida a servicios funerarios para su traslado Hospital Provincial Anatómico Forense de Huesca sobre las 10.30 horas, donde se determinará la causa de su muerte.
Un día después, el 10 de julio, los especialistas del GREIM de Boltaña localizaron el cuerpo sin vida de un montañero de 65 años, vecino de Bilbao, que había salido el día anterior a realizar una actividad de progresión por terreno abrupto en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El fallecido presentaba politraumatismos compatibles con una caída. Fue evacuado en aeronave hasta Boltaña y posteriormente transferido por servicios funerarios a Instituto Medicina Legal Zaragoza.
La tercera tragedia tuvo lugar este domingo, 12 de julio, cuando un senderista francés de 69 años sufrió una parada cardiorrespiratoria mientras realizaba una ruta por la zona del Ibón Azul Inferior, en el término municipal de Panticosa. El helicóptero de la Guardia Civil, junto al médico del 061, localizó al excursionista, aunque únicamente pudo certificar que presentaba signos incompatibles con la vida. Fue evacuado y trasladado en la aeronave a la Helisuperficie de Panticosa, para su transferencia a los servicios funerarios para ser llevado al Instituto Medicina Legal de Zaragoza.
A estas tres muertes se suma la del parapentista fallecido esta misma semana en Castejón de Sos, lo que convierte estos últimos días en una de las semanas más negras del verano en la provincia de Huesca.
Más de una treintena de rescates
Mientras se sucedían los accidentes mortales, los equipos de rescate de la Guardia Civil desarrollaban una intensa actividad en todo el Pirineo.
Entre el 6 y el 12 de julio realizaron 33 rescates, atendiendo situaciones muy diversas: senderistas deshidratados, montañeros agotados, escaladores accidentados, barranquistas lesionados, excursionistas extraviados y personas que sufrieron golpes de calor o problemas médicos durante sus rutas.
Las zonas de Benasque, Panticosa, Jaca, Boltaña y el Parque Nacional de Ordesa concentraron buena parte de las intervenciones, muchas de ellas con apoyo de las unidades aéreas de la Guardia Civil.
Caídas, agotamiento y golpes de calor
Los rescates reflejan los riesgos más habituales durante el verano. En apenas una semana, los especialistas auxiliaron a montañeros con esguinces y fracturas tras caídas, excursionistas incapaces de continuar por agotamiento, senderistas afectados por deshidratación o golpes de calor y personas que se habían extraviado en recorridos de alta montaña.



