Diez meses de paralización en la A-23: el Pirineo exige que se reanuden las obras
La concentración ha servido para denunciar una situación que los convocantes consideran insostenible y que se ha agravado con el paso de los meses.

Unas 300 personas se han concentrado este sábado por la mañana en Sabiñánigo para exigir la reanudación inmediata de las obras de la variante de la autovía A-23, paralizadas desde noviembre de 2025 pese a encontrarse prácticamente finalizadas. La movilización, celebrada en el bulevar de la localidad bajo el lema ‘Solución urgente A-23’, ha reunido a representantes del tejido empresarial, asociaciones y ciudadanos que han querido mostrar su preocupación por una situación que afecta a las comunicaciones, la actividad económica y la seguridad vial de las comarcas del Alto Gállego y la Jacetania, así como del Sobrarbe.
Durante la concentración se ha leído un manifiesto en el que se reclama el desbloqueo de los trabajos y una respuesta que permita poner fin a una paralización que se prolonga desde hace casi un año. Los convocantes insisten en la necesidad de que las administraciones implicadas adopten medidas concretas para retomar y finalizar una infraestructura considerada estratégica para el territorio pirenaico.
La variante de Sabiñánigo constituye un punto clave en las comunicaciones entre el valle del Ebro y el Pirineo, además de facilitar los desplazamientos hacia Navarra y el País Vasco. Su falta de finalización mantiene condicionada la circulación en el entorno de la localidad, con especial incidencia en el tráfico de vehículos pesados y en los desplazamientos diarios.
La protesta ha contado con el respaldo de organizaciones empresariales, turísticas, agrarias, de transporte y vecinales, que vienen reclamando una solución ante la falta de avances. La principal preocupación es que una obra que se encontraba ejecutada aproximadamente al 98% continúe sin una fecha clara para su reanudación, mientras se mantienen las afecciones sobre la movilidad y la actividad económica.
«El que tenga la posibilidad de solucionarlo debe hacerlo»
Celia Martínez, de la empresa Hormyapa, ha participado en la concentración tanto por su condición de empresaria como de ciudadana del territorio. Ha explicado que la paralización repercute directamente en su actividad, aunque ha querido subrayar que se trata de un problema que va mucho más allá de los intereses de una empresa.
«Estoy aquí como ciudadana de nuestra comarca. No porque tenga una empresa y me afecte muchísimo día a día, por supuesto, sino porque esto es una auténtica barbaridad», ha señalado, en referencia a la situación que se vive en los accesos de Sabiñánigo.
Martínez ha mostrado su incredulidad ante el hecho de que, desde noviembre del pasado año, se mantengan los pasos provisionales en el entorno de la localidad. «Yo ya no sé de quién depende. Siempre tenemos la costumbre de decir que el otro tiene la culpa. No sé quién la tiene, pero el que tenga la posibilidad de solucionarlo debe hacerlo», ha afirmado.
La empresaria ha cuestionado que una infraestructura en la que se han invertido importantes cantidades de dinero permanezca sin terminar cuando, según ha recordado, quedaba un porcentaje reducido de ejecución. A su juicio, es necesario encontrar una salida que permita culminar los trabajos pendientes.
Además, ha insistido en que la movilización no responde a una cuestión partidista, sino a una reivindicación compartida por los ciudadanos afectados. «Para mí no es un tema político, es un tema estrictamente de que somos ciudadanos y debemos decir que no tragamos con todo, que no somos tontos», ha manifestado. También ha reclamado que se busque una solución por los cauces reglamentarios, pero que la protesta sirva para dejar constancia del malestar existente en el territorio.
Los transportistas alertan de retrasos y riesgos en la circulación
Por su parte, Fernando Callizo, de Transportes Callizo, ha puesto el foco en las consecuencias que la paralización tiene para el sector del transporte y para el conjunto de la economía. Aunque los problemas de tráfico se hacen especialmente visibles durante los fines de semana, ha advertido de que las afecciones también son importantes en la actividad diaria. «Esto tiene una afección extraordinaria, pero no solamente para el transporte, que lógicamente tiene mucho, sino para toda la economía», ha señalado.
Callizo ha destacado los retrasos que sufren los vehículos de gran tonelaje al circular por este entorno y ha alertado de los riesgos que genera la situación actual. «Es una vergüenza los retrasos que se están generando, el peligro que esto supone y, afortunadamente, hasta ahora no ha habido muchos percances, pero puede haberlos», ha advertido.
El representante del sector ha incidido en que resulta difícil comprender que una obra prácticamente terminada siga paralizada durante tanto tiempo. «Que una obra esté parada a falta, dicen, de un 2% o un uno y pico por ciento, y que lleve un año, me parece absolutamente vergonzoso», ha afirmado.
Como posible salida, ha reclamado que se tomen decisiones para desbloquear los trabajos y que se recurra a los mecanismos que permitan concluirlos cuanto antes. «Hay que coger al toro por los cuernos y lo que hay que acometer es esto, contratar con la empresa que sea, cancelar y hacerlo por vía de urgencia, que además hay medios para hacerlo», ha defendido.
La concentración, celebrada bajo el lema ‘Solución urgente A-23’ en el bulevar Antonio Muñoz Loriente de Sabiñánigo, ha sido convocada por nueve entidades: la Asociación de Empresarios Pirineos Alto Gállego (AEPAG), la Asociación de Empresas de la Jacetania (ACOMSEJA), la Asociación Turística Valle de Tena (ATVT), la Asociación de Vecinos de Núcleos Rurales El Cajicar, la Cooperativa Santa Orosia, la Federación de Transporte por Carretera de la Provincia de Huesca, ASAJA Huesca, la Asociación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Huesca y CEOE CEPYME Huesca.
Una paralización que afecta a toda la economía del territorio
Los convocantes han aportado datos que permiten dimensionar las consecuencias de esta situación. Sabiñánigo cuenta con al menos 150 vehículos pesados dedicados al transporte de mercancías, de los que aproximadamente un tercio transportan mercancías peligrosas. Los desvíos provisionales no reúnen, según las organizaciones, las condiciones adecuadas para este tipo de tráfico, lo que genera dificultades añadidas para la actividad industrial y logística.
La situación también afecta a 15 líneas de autobús y 21 rutas escolares, mientras que los vehículos agrícolas vinculados a la Cooperativa Santa Orosia, que presta servicio a 267 agricultores, se ven obligados a atravesar el centro urbano. Tractores, cosechadoras y camiones comparten así itinerarios con el tráfico habitual de la localidad, incrementando los problemas de circulación.
El sector turístico es otro de los grandes perjudicados. Las retenciones kilométricas que se producen durante los fines de semana y los periodos de mayor afluencia de visitantes perjudican la accesibilidad al Pirineo y proyectan una imagen de congestión que preocupa especialmente a las empresas turísticas y hosteleras de ambas comarcas.
Sin embargo, el aspecto que mayor inquietud genera entre los convocantes es el de la seguridad. El colapso circulatorio y los desvíos provisionales pueden dificultar el paso de ambulancias, bomberos y servicios de protección civil, así como los desplazamientos hacia el hospital de referencia de la Jacetania y el Alto Gállego.



