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¿Pre? Adolescencia Temprana

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El caso es que hoy, los chicos, y en especial las chicas, de entre 8 y 12 años transitan una preadolescencia temprana…¿Pero realmente es eso?

Los adultos estamos permitiendo que los niños “se coloquen a la misma altura”, queriendo lo mismo que los mayores y adquiriendo conocimientos y actitudes de adulto pese a no tener la madurez imprescindible.

Y no creo que los niños hayan cambiado tanto. Somos nosotros, los adultos, y la sociedad los que lo hemos hecho. Les hemos dado el derecho a elegir pero no les hemos enseñado a reflexionar sobre por qué esto y no aquello.

Desde un punto de vista biológico “la adolescencia empieza con la pubertad, que implica una secuencia de cambios biológicos que comienzan antes en las niñas que en los niños”.

Se pueden distinguir varias causas que explican este posible adelanto de la adolescencia aunque todavía queda mucho por saber: el sobrepeso como anticipador de la pubertad, podría haber un posible vínculo entre el inicio de la pubertad y la leche de fórmula, que hace que los bebes crezcan más rápido, un mayor cuidado de la salud, un estatus más alto que puede relacionarse con una mejor nutrición, en fin….lo que no se atribuye es a los genes porque estos no pueden haber sufrido cambios tan grandes en tan pocas generaciones.

Y aunque es verdad que ha habido un adelanto biológico, no hay más que verlo, este adelanto no va acompañado de una mayor madurez. Los niños ahora no son más responsables que los de antes. Se podría decir que las generaciones anteriores no estaban tan perdidas y eso que no tenían acceso a tanta información. A los niños se les apunta a todo tipo de actividades, están muy preparados, pero no se les forma en inteligencia emocional, en valores y esfuerzo.

Los niños son cada vez antes adolescentes, pero también sus padres no quieren dejar de ser jóvenes. Así, la adolescencia se alagar por arriba y por abajo. No es tanto como se sientan los padres, sino que no sean capaces de asumir el papel de padre y que actúen como amigos. Los estilos de crianza han cambiado también en muy poco tiempo, se ha pasado de la figura autoritaria que siempre tenía razón al extremo opuesto.

En definitiva, no existe una edad ideal para entrar en la adolescencia. Lo que podemos hacer como adultos (ya no sólo como padres, sino como adultos, como comunidad) es cuidar nuestra relación con ellos, aceptarles como personas que están cambiando, llevar de la mejor manera posible que se vayan distanciando de nosotros y encajar con generosidad e inteligencia la influencia cada vez mayor del grupo de iguales. Podemos proporcionarles una buena formación y educación e intentar no perder los nervios ante la inestabilidad emocional que viven.

Por Loreto Orduna Pérez

Psicóloga sanitaria. Psicóloga infanto juvenil


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