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Parc’Ours de Valle de Aspe – una atracción ideal para familias con niños

Un recorrido muy asequible y muchas posibilidades de juego

A 40 minutos de Jaca, en Borce, un pequeño pueblo del Valle de Aspe se encuentra el Parc’Ours, un parque faunístico muy especial. Para aquellos que aun no lo conocen, tienen que saber que el parque es un destino adorado por las familias con niños, porque el recorrido es muy asequible. Pero también por lo enriquecedora que es la experiencia. Los más pequeños aprenden muchas curiosidades sobre los animales, y a la vez aprenden a respetarlos y amarlos.
Los animales salvajes (osos, muflones, sarrios, marmotas) y domésticos (asnos, cabras, ovejas) habitan en semilibertad en un terreno de ocho hectáreas. El amplio espacio que les rodea les permite vivir en un contexto parecido a su ambiente natural.
Hay dos itinerarios muy bien marcados, uno de una hora y otro de dos. Desde el mirador se puede admirar el precioso pueblo de Borce, que parece de otra época. Los niños disponen de numerosas áreas de juego y durante algunos fines de semana pueden participar en talleres y cuentacuentos. El parque dispone de dos puntos con merenderos y es posible alquilar mochilas portabebés.
Las especies que encontraremos en el parque son autóctonas de la zona pirenaica, menos los alpacas que fueron regalados por otros refugios. Además, en muchos casos, el recinto también actúa como refugio de algunos animales abandonados o heridos. Hay una zona de granja donde los más pequeños pueden tocar, acariciar y ver como se les da de comer a los animales domésticos.
La experiencia con la naturaleza ayuda el desarrollo cognitivo y emocional, aumenta la capacidad de exploración de los pequeños, la creatividad, la imaginación. Estar en contacto con la naturaleza y los animales hace que los niños sean más observadores y tengan más paz interior. Parc’Ours ofrece una cantidad elevada de estímulos, el niño se encuentra en un espacio abierto, puede observar los procesos que ocurren y descubrir nuevas posibilidades de juego.

Por otro lado, en este parque faunístico es posible apadrinar animales. El dinero se invierte directamente en los gastos destinados a ese animal, y los ‘padrinos’ recibirán información a través de correos electrónicos. La cuota es libre y si los que apadrinan son niños, recibirán un certificado de apadrinamiento con el logo, las firmas y los agradecimientos del parque y del animal.

Un parque que cuenta con la ayuda de muchos voluntarios

Aunque vivimos siempre muy acelerados, gobernados por la inmediatez, hay muchas personas que se ofrecen como voluntarios para colaborar en las tareas de Parc’Ours. El parque esta gestionado por los miembros de la Asociación Parc’Ours, entidad creada en 2010 para poder trabajar de manera continua según sus principios. Además de las 10 personas contratadas durante todo el año, Parc’Ours cuenta con la ayuda de numerosos voluntarios que contribuyen según sus competencias e intereses.

“Los voluntarios realizan unas 1.700 horas al año”, explica Valerie, encargada de la acogida de los visitantes y responsable de comunicación.  Esta, es una ayuda “imprescindible”, ya que la mayoría de los voluntarios “nos ayudan a cuidar los animales, darles de comer, limpiar recintos o controlar las medidas de seguridad”. Uno de los colaboradores que acude desde casi la creación de la asociación, “todos los años, arregla y afila las motosierras y desbrozadoras que se usan y se gastan muy rápido en las 8 hectáreas de terreno arbolado”, asegura.
Para poder ayudar a Parc’Ours como voluntario, hay que ser mayor de edad y estar afiliado a la asociación para poder contar con el seguro del parque.

“Aquí me siento vivo y útil”

Vivir cerca de los animales y estar en contacto con la naturaleza es vital para los niños, pero también es beneficioso para los adultos. Cyril es un colaborador asiduo del parque, empezó el voluntariado en 2014. Vive cerca de Burdeos y va cada año en sus vacaciones porque necesita conectarse con naturaleza y la tranquilidad.
“La ciudad me agobiaba y estuve explorando caminos para escaparme de mi entorno cotidiano. La primera vez que vine al parque faunístico, me quede un mes entero”, explica. Aparte del apoyo que puede aportar al Parque siendo ebanista, “aquí disfruto y aprendo sobre el cuidado de los animales y muchas cosas más”. Ciryl asegura que se siente “vivo y útil” todos los días además de “vivir en un entorno sano y bonito”. Asegura que cuando está trabajando en el Parque, “me parece que mis acciones valen la pena, lo hago por lo vivo, por los animales, por compartir también este amor del cuidado de los animales con la gente que trabaja con ellos todo el año”. “Me enseña ser humilde”, confiesa Cyril.
El intenso vínculo entre seres humanos y animales es una realidad. Los animales hacen compañía, hacen reír y enseñan muchas cosas. Trabajar en plena naturaleza requiere un mayor esfuerzo, pero los voluntarios de Parc’Ours han sabido adaptarse. Cyril llegó al parque sin haber tenido contacto de verdad con los animales silvestres, pero aprendió enseguida a entender el mundo animal, su ritmo.
El contacto con los animales y la naturaleza no es una moda, esta demostrado que influye en el bienestar psicológico y emocional, pero también sobre las capacidades intelectuales de las personas.

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