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Monseñor Vicente Jiménez Zamora, nombrado administrador apostólico de Huesca y Jaca

Ocupará este cargo hasta que se nombre nuevo obispo. Sustituye a monseñor Julián Ruiz Martorell, obispo de la diócesis de Huesca y Jaca entre los años 2011 y 2023. El pasado 23 de diciembre tomó posesión como obispo de Sigüenza-Guadalajara.

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La Santa Sede ha hecho público que el Papa Francisco ha nombrado a monseñor Vicente Jiménez Zamora como nuevo administrador apostólico de las diócesis de Huesca y de Jaca. Ocupará este cargo hasta que se nombre nuevo obispo. Sustituye a monseñor Julián Ruiz Martorell, obispo de la diócesis de Huesca y Jaca entre los años 2011 y 2023. El pasado 23 de diciembre tomó posesión como obispo de Sigüenza-Guadalajara.

Monseñor Vicente Jiménez Zamora, nacido en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944, es desde el año 2020 arzobispo emérito de Zaragoza.

Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma.

Monseñor Vicente Jiménez Zamora con el Papa Francisco. Foto: Diócesis de Huesca

Ministerio sacerdotal y episcopal

Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal, abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria.

El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. El 12 diciembre de 2014 fue nombrado arzobispo de Zaragoza, sede de la que tomó posesión el 21 de diciembre.

El papa Francisco aceptó su renuncia, al cumplir los 75 años de edad, el 6 de octubre de 2020. Siguió al frente de la diócesis, como administrador apostólico, hasta la toma de posesión de su sucesor, monseñor Carlos Manuel Escribano Subías, el 21 de noviembre del mismo año.

Sede vacante

Tanto la diócesis de Jaca como en la de Huesca, se encuentran en sede vacante. Están a la espera de un nuevo obispo, bien uno para cada diócesis, como durante toda la vida; o bien uno para las dos, como ha venido sucediendo durante los últimos veinte años.

Sede vacante es el período y las circunstancias especiales que se dan cuando una diócesis o iglesia particular queda sin obispo o pastor. Las causas por las que se produce esta situación pueden ser «fallecimiento del obispo diocesano, renuncia aceptada de romano pontífice, traslado o privación intimada al obispo» Para evitar un vacío absoluto de poder, estas circunstancias están previstas detalladamente en los cánones 416-430 del Código de Derecho Canónico.

Cuando el obispo es trasladado a otra diócesis, como es el caso por el nombramiento de monseñor Julián Ruiz Martorell como obispo de Sigüenza-Guadalajara, se dice que queda vacante la sede episcopal de la Iglesia de Jaca y también la de Huesca.

En espera del nuevo obispo, o bien la santa sede nombra un Administrador Apostólico, o bien el Colegio de Consultores un Administrador Diocesano. En cualquiera de los dos casos, un Administrador tiene la misma potestad del obispo diocesano, exceptuando algunas cuestiones marcadas por el derecho canónico. Por ejemplo, no puede administrar las Sagradas órdenes -lo haría algún obispo llegado el caso. Tampoco puede consagrar el Crisma.

Es un proceso de continuidad y «en espera» del nuevo pastor. Se dice que, en sede vacante, el administrador no debe «causar perjuicio a la diócesis» y que «nada debe innovarse». Es decir, que no deben producirse cambios significativos o de calado en el normal funcionamiento de la diócesis, tanto a nivel de gestión como de pastoral.

El Administrador cesa en su cargo cuando el nuevo obispo toma posesión de la diócesis.


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