Marboré, Bodegas Langa y Gastrobar El Perdido triunfan en el Concurso de Tapas y Cazoletas de la Jacetania
El restaurante Pilgrim ha acogido esta mañana el acto de entrega de los premios del XV Concurso de Tazas y Cazoletas de la Jacetania, que se celebraba la semana pasada durante cuatro jornadas, con la participación de 21 establecimientos. El balance de esta edición es muy positivo, ya que se han superado las cifras del año pasado, vendiéndose más de 30.000 tapas y cazoletas.
El Gastrobar El Perdido ha sido el gran protagonista de esta edición puesto que su cazoleta ‘Huevos 3.0’ ha logrado el premio tanto del jurado técnico como del popular. Ha habido coincidencia en el criterio de los especialistas y de los consumidores, algo que no es muy habitual. Por su parte, la mejor tapa de esta edición, según el criterio del jurado técnico, ha sido el ‘Paquito cordero’ elaborado por el Bar Marboré, un taco de cordero desmigado glaseado en “black peper”, mahonesa de lima encurtida, hierbabuena y albahaca. Esta tapa participará en el concurso provincial que organiza la Asociación de Hostelería y Turismo. La mejor tapa de la votación popular, ha sido el Canelón de Foie presentado por Bodegas Langa. La mejor tapa Kilómetro Cero ha sido para la Cafetería Jaizkibel y su ‘Bikini tartar’
Bodegas Langa ha sido otro de los nombres destacados de esta edición porque junto al premio popular a la mejor tapa ha conseguido el de Mejor Tapa Postre por su ‘Bolea en flor’, y el galardón al mejor camarero, también votado por el público, que ha recibido una emocionada Noemí Zapatero. “Es una emoción y gran alegría porque pongo el 500 por cien cada día en el trabajo y me esfuerzo mucho porque me encanta la hostelería y me he criado con ella desde pequeña”, aseguraba. La emoción ha sido máxima “porque no me lo esperaba”. Para ella, las claves de una buena camarera o camarero son “dar todo mi amor, tener paciencia, dar cariño, atención, preocuparse de que todo esté bien y que la gente se sienta querida”.
La mejor tapa postre, según el Jurado Técnico, ha sido ‘Doña Sancha’, del restaurante La Cadiera, una confitura jaquesa de berenjena con crema de queso O Xortical y sorbete de mango Elarte. Finalmente, la Mejor Tapa para Celiacos ha sido la cazoleta de La Nicolasa.
Balance
“Ésta ha sido una edición en la que tenemos que estar satisfechos por la respuesta del público, pero esto nos obliga a no conformarnos, a seguir trabajando para buscar la evolución y la excelencia”, señalaba la presidenta de Acomseja Marian Bandrés. “Aspiramos a un turismo de calidad, pero éste solo se consigue mejorando el servicio y la calidad”. Bandrés hacía un balance “mejor que el año pasado”, ya que se han vendido 10.000 tapas más “y es un éxito rotundo”. Para la próxima edición el objetivo es incorporar a más establecimientos participantes y llegar a los números pre pandemia, en los que había entre 35 y 40.
En este sentido, la presidenta de Acomseja ha explicado que “les frena mucho la falta de camareros, y a algunos por falta de personal les han superado las expectativas”. Otra de las ideas es que “vean esta acción como un escaparate de su producto”. Bandrés también ha aprovechado la ceremonia para reivindicar una vez más la necesidad de un grado de hostelería en Jaca que dé respuesta “a la creciente demanda laboral en un territorio que vive esencialmente del sector servicios”.
Homenajes
La gala de este miércoles ha sido una gran celebración de la hostelería jaquesa. La entrega de los premios a los ganadores del Concurso de Tapas y Cazoletas ha servido también, como es costumbre, para realizar un homenaje a varios profesionales de la gastronomía local, bien en reconocimiento a su trayectoria profesional o como despedida en el momento de su jubilación. Los homenajeados han sido José Luis López Aso (Lopi), Jesús Betrán Gracia y Montserrat Jarne Gella (El Pajar), José Prada García (Wilson), Juan Belda López (cocinero), José Antonio Pérez Bescos (camarero), Ricardo Pérez Visus (camarero), Pili García Sánchez (camarera), Blanca Rodrigo Marin (jefa de sala), Kirenia Abreu Ramírez (camarera), Juan Antonio Bautista Estallo (camarero) y Antonio Liebana del Molino (póstumo).
Fran Ponce, vocal de hostelería de Acomseja, ha reivindicado la importancia de la hostelería como motor económico del territorio y ha abogado por la dignificación de una profesión que es “principalmente una gran vocación”.



























