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La Virgen del Camino volverá a Ena tras su restauración

La presentación de estos trabajos ha tenido lugar en el Museo Diocesano, donde se podrá visitar esta talla románica del siglo XII, hasta el domingo 10 de marzo.

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El Museo Diocesano de Jaca ha acogido este jueves la presentación de la restauración de la Virgen del Camino de Ena, una talla románica del siglo XII. No han querido faltar los vecinos de esta pequeña localidad perteneciente al término municipal de Las Peñas de Riglos, así como su alcalde David Orna. La talla se podrá visitar en el Museo Diocesano hasta el domingo 10 de marzo (con entrada gratuita) y posteriormente regresará a la iglesia parroquial de Ena.

Los trabajos los ha realizado la restauradora de Bienes Culturales Inmaculada Piedrafita Puértolas, bajo la supervisión técnica del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural. La Dirección General de Patrimonio Cultural ha financiado estas mejoras, con una inversión de 5.263,50 euros.

Restauración

Su estado de conservación era deficiente, con presencia de suciedad superficial, ennegrecimiento y amarilleamiento de las policromías, pequeñas fisuras y grietas que habían provocado pérdidas puntuales de soporte, preparación y policromía. Así que la talla ha experimentado un cambio de color, porque tal y como explica la restauradora, “estaba muy apagada, oscurecida y los colores muy desgastados”. Ahora se ve más luminosa gracias al barniz, que “ha nutrido toda la policromía y ha realzado toda la imagen”.

Eliminación de la corona añadida.

Los mayores daños estaban en la zona de las orejas, debido a que en una época indeterminada “le pusieron argollas, le colocaron pendientes que bailaban por la care e hicieron que se levantara toda la policromía y arañara y dañara la zona”. Y el principal cambio es la corona, realizada en papel de papiro. “La sacamos y devolvimos la forma y color de la corona original colocando una nueva”, añade la restauradora. Ha sido “una intervención “muy agradecida”, reconoce.

La restauradora Inma Piedrafita con la corona retirada. Foto: L. Zamboraín

Emoción

“Es inevitable emocionarse”, reconoce el alcalde de Ena, David Orna. Para los que la conocen de antes, “el cambio es abismal”. “Antes no tenía esa luz que trae ahora, se le ha quitado la corona que era de papel y parecía que desvestía un poco a la virgen”, añade. Y sobre todo, “verla sin carcoma y que vuelva a presentar esa policromía del románico es algo muy importante”.

La consejera de Presidencia, Interior y Cultura del Gobierno de Aragón, Tomasa Hernández, ha presentado este jueves la restauración de la talla, en un acto celebrado en el Museo Diocesano de Jaca y que ha contado con la presencia también de la directora general de Patrimonio Cultural, Gloria Pérez, del delegado diocesano de patrimonio, Jesús Lizalde, y de la restauradora, Inmaculada Piedrafita.

Hernández ha resaltado el esfuerzo que el Gobierno de Aragón realiza en conservación y protección del patrimonio cultural, al recordar que son obras «que nos pertenecen un poco a todos». «Todos somos responsables de cuidar nuestro patrimonio, porque es nuestra historia, y debemos embellecerlo, cuidarlo y legarlo a la posteridad en el mejor estado posible», ha defendido.

Por su parte, la directora general de Patrimonio Cultural, Gloria Pérez, ha destacado el «excepcional» trabajo de restauración que ha realizado Inmaculada Piedrafita en esta talla románica y se ha felicitado por el hecho de que los vecinos podrán disfrutar de nuevo en Ena de esta pieza de arte. «Esperemos que podamos verla allí con las medidas de seguridad que se deben de poner para que se mantenga y conserve mucho tiempo y podamos disfrutarla todos los aragoneses», ha afirmado.

Autoridades asistentes al acto de presentación. Foto: L. Zamboraín

La talla

Iconográficamente la talla responde al modelo de Virgen-Trono sedente, hierática e inexpresiva, con el niño sentado en el centro de su regazo. Los brazos al frente enmarcan la imagen del Hijo, que aparece en actitud mayestática con los habituales gestos de bendecir con la derecha y de presentar el libro sagrado con la izquierda. La Madre, por su parte, abre la mano izquierda para ofrecer al Niño y sostiene en la diestra una pequeña esfera como signo mayestático de la soberanía de su propio Hijo sobre todo lo creado. La talla del Niño es independiente y se mantiene sujeta por una espiga de madera. Según plantea Domingo Buesa Conde el hecho de que el Niño se pueda separar, se debe a que se adoraba en algunas fiestas litúrgicas en las cuales se escenificaban pasajes del Nuevo Testamento, relativos al Nacimiento y la Adoración.

La Virgen del Camino de Ena restaurada. Foto: L. Z.

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