La Psicología Rural, esa gran desconocida

Divagaciones de psicología social desde el pueblo 3

Desconocida en parte, puesto que en Latinoamérica se ha generado bastante bibliografía y trabajo de campo entorno a este asunto. Por lo tanto, no es un área de interés nueva, aunque sí lo es su nombre y existencia en el mundo académico. ¿Pero qué pasa en España? ¿Es que acaso aquí no interesa?

Bueno, empecemos por el principio, qué es y para qué sirve la Psicología Rural.

Nuestro punto de partida, y si es necesario “apellidar”, es la Psicología Social, la rama del saber que estudia cómo influyen las PERSONAS en el AMBIENTE y viceversa (aunque todas las ramas lo hacen en mayor o menor medida, para ésta toma más importancia el estudio de dicha interacción).

Pues bien, la Psicología Rural especifica un poquito más el ambiente, centrándose en su propio ámbito, el rural. Concepción Sánchez Quintanar lo aclara en una sola frase, una rama que aborda los PROBLEMAS humanos y sociales referidos al sector rural.

Y pregunto, ¿qué es lo rural? Todo aquello que no es urbano. ¡Pero qué definición tan amplia! Dirás. Sí, es cierto, el mundo rural es muy amplio, dista mucho de una región a otra, así como varían sus problemas sociales, culturales, los alimenticios, los referidos a salud… Es tan amplio como la Psicología Rural.

Esta rama nació tras aciertos y errores del día a día de muchos psicólogos en el trabajo de campo, en el campo. Y está en auge debido al interés actual, y necesidad, de aunar las diversas dimensiones de las personas en el mundo rural. ¿Te imaginas tomar una decisión importante en tu pueblo sin pensar en todas las personas, perfiles, necesidades y factores a los que afectará? Para ello, al diseñar intervenciones, nuevos planes o tomar decisiones es fundamental recoger los aportes de todas las disciplinas posibles. Vamos, resumiendo, es necesario crear una plataforma multidisciplinar para hacer frente a la totalidad de “lo rural”. Nuestros pueblos necesitan, además de otras muchas cosas, antropólogos, demógrafos, geógrafos, ingenieros agrónomos, médicos, sociólogos…, y también psicólogos, para construir reflexiones en torno a esta ruralidad y partir de un análisis transversal.

La figura del psicólogo ha estado, y está, muy asociada a la rama clínica. ¿Clínica? Sí, esa primera imagen que te viene a la cabeza cuando te dicen “psicólogo”, la más habitual. Pero es necesario indagar más y aprovechar todos los recursos y funciones que pueden desarrollarse desde otras de sus ramas (os invito a indagar por vosotros mismos o a esperar otra divagación sobre el tema).

Debemos romper con la visión de la Psicología como una disciplina urbanocéntrica, al servicio del capital económico, de la salud y del desarrollo personal. El mundo rural necesita de todas las fuerzas posibles para mantener su esencia, sus pueblos y costumbres originarias, devolverle su identidad y el valor que realmente tiene.

En este punto, ¿qué aporta la Psicología Rural? Ayuda analizar el contexto local, genera conocimiento junto a otros saberes también fundamentales (algunos ya nombrados), fomenta el pensamiento crítico, el debate, pero también interviene, aportando técnicas y herramientas propias para la acción. Camina entre el análisis de los grandes procesos sociales, históricos, políticos y económicos y la capacidad y sensibilidad para comprender y actuar en los pequeños contextos locales, acercándose a sus gentes y a sus necesidades. Algo así como una fuerza psicosocial extra para el pequeño productor agropecuario, los espacios colectivos, las problemáticas del pueblo, los proyectos de desarrollo rural y los (tan necesarios) equipos multidisciplinares. En definitiva, para los rurales.

Como aún no se le da la importancia que merece. ¿Se la damos desde nuestros pueblos?

Por Miriam Julián, psicóloga social

La serie divagaciones de psicología social desde el pueblo nace con la idea de acercar la psicología social a todos los públicos y permitir la reflexión para quienes tengan conocimientos sobre la materia.