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Jaca celebra el Día de la Lengua Materna poniendo en valor la enseñanza del aragonés

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El cheso, el panticuto o el ansotano son algunas de las variantes del aragonés que se hablan en las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego. Antes, la trasmisión era oral, de padres a hijos, pero ahora la única manera de que no se pierda es a través de la escuela. Así lo han explicado Castán y Manuel Ramón Campo, dos maestros que han dedicado 20 años a la enseñanza del aragonés, que siguen en activo, y que han recibido un merecido reconocimiento en el acto que se ha celebrado en Jaca con motivo del Día de la Lengua Materna. En la actualidad se imparte esta lengua en 55 colegios del Alto Aragón (y en 33 el catalán), y actualmente la cifra de alumnos a la que llega supera el millar. Y es que en el curso 2015-2016 había 620 alumnos, y en la actualidad «duplicamos esa cifra porque ha habido padres que lo han solicitado en zonas donde no se daba», según ha explicado el director general de Política Lingüística del Gobierno de Aragón, José Ignacio López Susín. Las lenguas propias de Aragon, tanto aragonés como catalán «son voluntarias», por lo que nadie está obligado a estudiarlas, «es algo que deben elegir las familias». En el caso del aragonés «en muchos colegios está como extraescolar, porque por diversas razones no encaja dentro del horario, pero en el caso del catalán está dentro del horario porque los padres así lo han  querido, incluso en Fraga hay colegios trilingües de castellano, inglés y catalán». No obstante, la salud de esta lengua «es delicada», ya que no hace mucho se presentó un estudio del seminario aragonés sobre la Jacetania «y se detectó que hay una quiebra de la transmisión generacional, lo que significa que si no se ponen medios y no se convence a los hablantes de que lo enseñen a sus hijos, estaremos en un momento complicado de la pervivencia de la lengua», ha añadido.

Carmen y Manuel, los maestros homenajeados

Por fortuna, hay personas que llevan años trabajando la defensa de la lengua aragonesa. Es el caso de los dos maestros homenajeados en el acto central del Día de la Lengua Materna. Han reconocido que los inicios habían sido duros, pero que la única manera de que se conserve esta lengua es a través de la escuela. «Se empezó de manera más rudimentaria, a media jornada y ahora hay 3 profesores de patués en el valle de Benasque, al igual que empezamos con pocos niños y ahora hay más de 200», explica Carmen. La gente de este valle, «siempre ha tenido un amor especial a nuestra lengua, pero resultaba chocante que el patués se enseñara en la escuela, porque siempre ha sido de tradición oral, de transmitir de padres a hijos». Para esta maestra, el objetivo sería lograr que no sólo hubiera asignaturas en las que se enseñara el aragonés, sino que se utilizara como lengua vehicular en casi todo, «eso será más difícil, pero pienso que llegaremos». Se ha mostrado contenta por este homenaje, aunque «el reconocimiento ha sido ir viendo como las cosas han ido prosperando a los largo de los años y ver que la lengua no se está perdiendo». También Manuel mostró su alegría, porque han sido 20 años «trabajando por una causa que es la defensa del aragonés». «Es una lengua que se irá perdiendo y la única manera de que se vuelva a hablar en las casas y las calles es desde la escuela», ha concluido.

El acto ha contado con más de 300 alumnos de colegios de las comarcas de la Jacetania y el Alto Gállego, así como autoridades de estos territorios.

Autoridades y homenajeados

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