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Jaca conmemora los 41 años del monumento a la Fraternidad Humana

La obra del escultor oscense Julio Luzán preside la plaza Austria desde 1985 como símbolo de unión y concordia entre los pueblos. La jornada ha incluido una mesa redonda con el representante del Dalai Lama en España y la entrega de varios reconocimientos.

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Jaca ha celebrado este domingo el 41º aniversario de la instalación del monumento a la Fraternidad Humana, una obra del escultor oscense Julio Luzán que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad y que recuerda, desde la actual plaza Austria, los valores de unión, respeto y entendimiento entre los pueblos.

La iniciativa fue impulsada hace 41 años por el entonces alcalde de Jaca, Armando Abadía Urieta, junto a la Gran Fraternidad Universal. Un proyecto que, según ha recordado el actual alcalde, Carlos Serrano, permitió incorporar al patrimonio de la ciudad un símbolo que mantiene hoy su mensaje de convivencia por encima de las diferencias de origen, cultura, lengua o creencias.

Serrano ha dedicado una mención especial a Abadía, al que ha agradecido su visión y su papel en la instalación del monumento. «Una ciudad no se construye únicamente con calles, edificios e infraestructuras. También se construye con ideales, con valores y con símbolos capaces de inspirar a las generaciones futuras», ha señalado durante su intervención.

El alcalde ha aprovechado la celebración para reivindicar la trayectoria de Jaca como ciudad abierta y lugar de encuentro. Ha recordado sus más de 2.000 años de historia como puerta de paso, lugar de acogida y punto de unión entre territorios y culturas, así como acontecimientos internacionales como el Festival Folclórico de los Pirineos y las numerosas competiciones deportivas que han reunido en la ciudad a personas de distintas nacionalidades.

En este sentido, ha defendido que la fraternidad no debe quedarse en una idea abstracta, sino que ha de reflejarse en la vida cotidiana, en el respeto a quien piensa diferente, la solidaridad y la acogida. También ha planteado que la plaza pueda llegar a ser conocida como Plaza de la Fraternidad Humana, en reconocimiento al mensaje universal que representa el monumento.

El recuerdo de los encuentros internacionales por la fraternidad

Durante el acto también ha intervenido Carlos Moisés García, quien ha recordado su participación en los dos encuentros por la fraternidad humana celebrados en Jaca hace años. Según ha explicado, aquellas citas reunieron a representantes de diferentes continentes, organizaciones y movimientos espirituales. En uno de los encuentros llegaron a participar alrededor de 700 personas.

García ha evocado el ambiente de unidad y fraternidad que se generó en aquellas convocatorias y ha expresado su deseo de recuperar ese espíritu en un momento en el que, a su juicio, resulta especialmente necesario. «No es patrimonio de ningún grupo, de ninguna asociación, es la aspiración natural de los seres humanos, que algún día todos podamos vivir en unidad, en paz y en fraternidad», ha afirmado.

Una jornada de actos y reconocimientos

La programación conmemorativa ha comenzado en la plaza con los actos en torno al monumento y la interpretación del Aurresku, danza tradicional vasca. También ahí, tras las intervenciones, ha tenido lugar una ofrenda floral y se ha escuchado el himno de la alegría. A continuación, el Palacio de Congresos ha acogido la mesa redonda ‘La fraternidad ayer y hoy. ¿Por qué nos hemos alejado?’, que ha contado con la participación especial de V Geshe Tenzin Damchoe, representante del Dalai Lama en España.

La jornada ha finalizado con la entrega de reconocimientos a Armando Abadía, VSA José Marcelli, SS Tenzin Gyatso y al Ayuntamiento de Jaca.

 


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