El tren turístico Expreso de Canfranc ha iniciado este jueves su segunda temporada con un viaje inaugural entre Canfranc y Jaca, consolidándose como uno de los grandes atractivos turísticos y patrimoniales del Pirineo aragonés. Después de cerrar 2025 con más de 38.000 pasajeros, la organización espera triplicar esa cifra este año gracias al aumento de circulaciones, la ampliación del calendario y la creciente demanda registrada en los últimos meses.
La presentación oficial ha tenido lugar coincidiendo con unas jornadas centradas en el patrimonio ferroviario y la movilidad sostenible, en un acto en el que participaron responsables institucionales, representantes del sector ferroviario y viajeros.
El director de Alsa Rail, Antonio Vázquez, destacó que esta segunda temporada nace con “más tiempo de preparación” y con la voluntad de consolidar un proyecto “ilusionante e innovador” que une patrimonio ferroviario, cohesión territorial y turismo sostenible.
“Ponemos a la venta 170.000 plazas y ya estamos viendo el enorme interés que despierta el tren, con reservas realizadas con más de dos meses de antelación”, señaló Vázquez, quien aseguró que el proyecto “solo puede ir a más”.
Además, explicó que esta temporada amplía notablemente su calendario, comenzando en mayo y prolongándose hasta octubre. Incluso dejó abierta la puerta a futuras campañas de invierno vinculadas al turismo de esquí. “Queremos que este tren siga creciendo y se convierta en un motor para toda la comarca”, afirmó.
Por su parte, el alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, subrayó la satisfacción del municipio por la consolidación de una iniciativa que el año pasado arrancó “con cierta incertidumbre” pero que terminó funcionando “fenomenal”. “Este segundo año llega con más promoción, más oferta y mucha ilusión. Además, es muy importante que el producto turístico se amplíe también a primavera y otoño y no solo a julio y agosto”, explicó.
Vagones de 1926 y 1930
El proyecto cuenta con la colaboración de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Zaragoza, propietaria de parte del material histórico que circula en el convoy. Su presidente, Carlos Abadías Mata, recordó que dos de los vehículos restaurados pertenecen a la asociación y destacó el valor cultural de recuperar este tipo de experiencias ferroviarias.
“Son coches históricos de 1926 y 1930. En uno de ellos, el restaurante Belle Époque, antiguamente había que viajar de etiqueta; ahora permitimos hacerlo más cómodamente”, comentó entre sonrisas. Abadías reivindicó además el “placer de viajar por viajar”, disfrutando del paisaje, de la historia y de la experiencia ferroviaria como parte del patrimonio cultural del territorio. También expresó su deseo de que Canfranc pueda contar en el futuro con un auténtico museo ferroviario.
Turismo transfronterizo y adaptación climática
Además, la localidad de Canfranc ha acogido este jueves la jornada ‘Desarrollo de productos turísticos transfronterizo’, organizada por L’Agence des Pyrénées y Fundesa–Cámara de Comercio de Huesca dentro del proyecto europeo PYRENEES4CLIMA, cofinanciado por el programa LIFE de la Unión Europea.
El encuentro reunió a unas 80 personas y sirvió para abordar nuevas oportunidades de cooperación turística y agroalimentaria entre ambos lados del Pirineo. El proyecto, liderado por el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático junto a 46 socios españoles, franceses y andorranos, busca crear la primera estrategia transfronteriza europea de adaptación climática en territorios de montaña.
Durante las jornadas se analizaron iniciativas ligadas al turismo agroalimentario, la movilidad sostenible, el patrimonio ferroviario, el Camino de Santiago y el turismo de naturaleza como herramientas para reforzar la resiliencia económica de los territorios pirenaicos.
Uno de los ejes destacados fue precisamente la conexión ferroviaria Jaca-Canfranc-Pau como ejemplo de movilidad baja en carbono y motor de nuevas propuestas turísticas transfronterizas.
La coordinadora del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, Eva García Balaguer, defendió que “adaptar el turismo al cambio climático no significa renunciar a la identidad del Pirineo, sino apoyarse en ella para construir un territorio más resiliente”.
Por su parte, el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Huesca, Víctor Barrio, destacó el potencial todavía existente para desarrollar redes turísticas y agroalimentarias conjuntas entre el Pirineo aragonés y el Béarn francés.