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Quique Grávalos roza la Cruz de Oroel en una histórica lucha contra Duchenne

No se cumplió el reto, pero el jacetano alcanzó la ermita de la Virgen de la Cueva en una silla adaptada Joëlette, acompañado por un amplio operativo de seguridad y decenas de personas.

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Quique Grávalos ha vivido este sábado una jornada histórica y cargada de emoción en la Peña Oroel. Aunque finalmente no pudo alcanzarse la Cruz de Oroel, el jacetano consiguió completar una subida pionera hasta la ermita de la Virgen de la Cueva, situada a 1.470 metros de altitud, desafiando a la distrofia muscular de Duchenne.

El ascenso se realizó por la cara sur de Oroel en una silla adaptada Joëlette, especialmente preparada para recorridos de montaña, y contó con porteadores y un importante operativo de seguridad. En el dispositivo participaron efectivos de Guardia Civil, Cruz Roja, 112 Aragón, personal sanitario, Protección Civil y militares del Ejército de Tierra, además de familiares, amigos y numerosos voluntarios que quisieron acompañar y respaldar a Quique durante todo el recorrido.

Cara sur

Aunque el objetivo inicial era llegar hasta la emblemática Cruz de Oroel, diferentes circunstancias obligaron a detener la ascensión en la ermita de la Virgen de la Cueva. Aun así, la experiencia supuso un enorme logro para Grávalos, afectado por una enfermedad degenerativa que reduce progresivamente la movilidad muscular. Al mismo tiempo, decenas de personas ascendieron por la cara norte de la Peña Oroel, en una muestra de apoyo y solidaridad con Quique y su familia.

En los días previos al reto se habían organizado sesiones formativas específicas para el manejo de la silla Joëlette y la coordinación del operativo. Según señalaban los impulsores de la iniciativa, no existen precedentes conocidos en España de una subida de estas características realizada con una persona afectada por distrofia muscular de Duchenne.

Además del componente deportivo y emocional, la iniciativa tenía también un objetivo solidario y de sensibilización. El reto buscaba dar visibilidad a la enfermedad de Duchenne y recaudar fondos para adquirir una silla Joëlette que posteriormente será donada al Ayuntamiento de Jaca para facilitar el acceso a la montaña a personas con movilidad reducida.

La jornada dejó además otro momento especialmente simbólico, ya que un niño afectado también por Duchenne sí consiguió alcanzar la Cruz de Oroel acompañado de su familia.

Fotos: Miguel Ángel Muños y las de Quique de voluntarios


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