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Las cifras de la XX Canfranc Canfranc: 59.230 kilómetros, 10 toneladas de material y 350 voluntarios

La prueba reunirá del 11 al 13 de septiembre a 1.500 corredores de 13 nacionalidades y movilizará a unas 500 personas en una compleja organización que distribuirá 2.000 kilos de alimentos y 8.000 litros de bebida por algunos de los rincones más inaccesibles del Pirineo.

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La CanfrancCanfranc cumple 20 años. Del 11 al 13 de septiembre todos los focos del trail running mundial mirarán al Pirineo aragonés. Detrás de los 1.500 corredores que tomarán parte en esta nueva edición se despliega una enorme maquinaria organizativa que trabaja durante todo el año y que alcanza su máxima intensidad durante las dos semanas anteriores y posteriores a la celebración de la prueba.

Las cifras permiten hacerse una idea de la dimensión del evento. Los 1.500 participantes proceden de 13 países, España incluida, y de 46 provincias españolas, prácticamente la totalidad del territorio nacional. La LongDistance 26K será la modalidad que contará con un mayor número de inscritos: 550.

Entre todas las modalidades acumulan 270 kilómetros de competición. Pero hay otra cifra todavía más significativa: al multiplicar las distancias de cada carrera por sus respectivos participantes, los corredores de la CanfrancCanfranc pueden llegar a recorrer conjuntamente 59.230 kilómetros durante el fin de semana.

Preparar el terreno para hacerlo posible constituye por sí solo un importante desafío. La organización tiene que marcar y balizar alrededor de 120 kilómetros de recorridos, para lo que utiliza unas 4.500 balizas, cintas y elementos de señalización. Una veintena de personas trabajan específicamente en estas tareas y cada uno de los marcadores puede llegar a recorrer alrededor de 100 kilómetros. El proceso comienza aproximadamente una semana antes de la carrera y continúa otra semana después para retirar todo el material y revisar los recorridos.

2.000 kilos de comida y 8.000 litros de bebida

Uno de los capítulos que mejor refleja la magnitud de la CanfrancCanfranc es el de los avituallamientos. La organización instala 13 puntos de abastecimiento distribuidos por los diferentes recorridos y moviliza aproximadamente 2.000 kilos de alimentos.

Entre ellos figuran alrededor de 1.200 kilos de fruta, 100 de frutos secos, 150 de embutido, 150 de queso, 50 de chocolate, 50 de dulces y 100 kilos de pasta, además de unos 400 litros de caldo. A ello se suma otro dato especialmente curioso: durante el evento llegan a consumirse cerca de 1.500 raciones de arroz con leche.

La hidratación obliga a movilizar otros 8.000 litros de bebida, de los que aproximadamente 6.000 son de agua y 2.000 corresponden a bebidas isotónicas, refrescos, café, caldo y otros productos. Además, se sirven alrededor de 1.000 raciones de comida destinadas a corredores, voluntarios y personal de organización.

Mover todo ese material por un escenario de alta montaña añade una dificultad que diferencia a la CanfrancCanfranc de otros grandes eventos deportivos. Algunos avituallamientos deben abastecerse mediante vehículos todoterreno y otros requieren incluso el uso del helicóptero.

El caso más complejo es el del Ibón de Ip, tanto por la cantidad de material que debe transportarse como por la imposibilidad de acceder de otra manera. Las cargas mediante helicóptero constituyen, de hecho, una de las operaciones más delicadas y costosas de todo el dispositivo: la planificación debe ser extremadamente precisa porque prácticamente no existe margen de error.

500 personas para hacer posible la carrera

El otro gran pilar de la CanfrancCanfranc es su equipo humano. Este año participarán alrededor de 350 voluntarios. Si se suman organización, personal técnico, sanitarios, seguridad, cronometraje, comunicaciones y el resto de profesionales implicados, el dispositivo alcanza aproximadamente las 500 personas.

En determinados momentos deben estar atendidos simultáneamente los 13 avituallamientos y 24 puntos de control distribuidos por la montaña. Alrededor de 150 personas están directamente vinculadas al dispositivo de seguridad y asistencia en los controles de los recorridos.

El despliegue sanitario incluye unos 25 profesionales, tres ambulancias y un puesto médico avanzado. A ello se añade el trabajo de los voluntarios y equipos escoba, que además de acompañar el desarrollo de las pruebas revisan posteriormente los recorridos para retirar cualquier residuo o elemento que pueda quedar en la montaña.

La organización utiliza directamente nueve vehículos para atender las necesidades del evento, aunque la logística global es mucho mayor debido a las características del terreno y a la necesidad de acceder a puntos situados en plena montaña.

Diez toneladas de material

La infraestructura necesaria para convertir durante tres días la montaña de Canfranc en un escenario deportivo internacional ronda las 10 toneladas de material.

Entre los elementos que deben instalarse y posteriormente desmontarse figuran aproximadamente 100 mesas, siete carpas, 500 vallas, nueve arcos y tres generadores, además de los miles de elementos utilizados para señalizar los recorridos y todo el equipamiento necesario para avituallamientos, controles, seguridad y comunicaciones.

Aunque la parte más visible de este despliegue se concentra durante aproximadamente dos semanas, la organización trabaja durante todo el año para preparar una carrera cuya complejidad está directamente relacionada con el escenario en el que se desarrolla.

La CanfrancCanfranc ofrece una dimensión que va mucho más allá de los dorsales y los resultados deportivos. 1.500 corredores, 59.230 kilómetros acumulados, 350 voluntarios, 500 personas movilizadas, 4.500 balizas, 10 toneladas de material, 2.000 kilos de comida y 8.000 litros de bebida resumen en cifras la magnitud de una prueba que durante un fin de semana transforma Canfranc y sus montañas en el centro del trail running mundial.


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