El incendio de las Peñas de Riglos obliga a evacuar a 120 personas y calcina 1.800 hectáreas
El fuego, que mantiene cortada la A-132 del km 40 a la altura de Santa María de la Peña hasta el km 70 en Puente la Reina de Jaca,, ha obligado a desalojar Villalangua, Salinas de Jaca, Ena y Centenero. Más de 200 efectivos y 14 medios aéreos trabajan en la extinción.
El incendio forestal declarado este lunes en el entorno de las Peñas de Riglos mantiene activada la Situación Operativa 2, Nivel 1 del PROCINFO y ha obligado a evacuar preventivamente cuatro núcleos de población: Villalangua, Salinas de Jaca, Ena y Centenero. En total, unas 120 personas han tenido que abandonar sus viviendas y han sido trasladadas principalmente al polideportivo Monte Oroel de Jaca y algunas a Ayerbe.
La superficie provisional afectada alcanza ya las 1.800 hectáreas, según la última actualización ofrecida por los servicios de emergencia. En el dispositivo participan más de 200 efectivos y 14 medios aéreos, mientras las condiciones meteorológicas y el viento complican la evolución de las llamas.
La situación obliga también a mantener cortada la carretera A-132 entre el kilómetro 40, a la altura de Santa María de la Peña, y el kilómetro 70, en Puente la Reina de Jaca.
Evacuaciones rápidas en Salinas de Jaca
Entre las personas evacuadas se encuentra una vecina de Salinas de Jaca, que ha relatado a cómo vivieron las horas previas al desalojo. Según explica Pilar, desde el primer momento los vecinos han estado informados de la evolución del incendio, con la información facilitada en todo momento por el alcalde.
«Hemos tenido la suerte de que el alcalde nos ha estado manteniendo informados, llamando cada cinco o diez minutos», explica. En el pueblo veían cómo el humo aumentaba progresivamente, aunque inicialmente mantenían la calma. Pero la situación cambió de forma repentina. «De repente se ha debido reavivar el fuego y en cuestión de cinco minutos hemos pasado de ir preparando las cosas a que nos dijeran que había que evacuar», relata.
Pilar reconoce que el momento fue de tensión, especialmente cuando los bomberos llegaron al núcleo y les comunicaron que tenían que salir en cuestión de minutos. «Ahí ya como que te han metido un poco la prisa y el miedo», explica. La salida de Salinas también estuvo acompañada de cierta confusión en los desplazamientos, al encontrarse algunos vehículos con carreteras cortadas y tener que modificar el recorrido hasta llegar a los puntos de acogida.
El polideportivo Monte Oroel de Jaca, preparado para los evacuados
Las personas desalojadas que han sido trasladadas a Jaca se encuentran en el polideportivo Monte Oroel, puesto a disposición por el Ayuntamiento de Jaca. El consistorio jaqués ha habilitado el espacio para acoger a las personas afectadas y ha dispuesto los medios necesarios para atenderlas. Entre otras medidas, se han instalado juegos y espacios para los más pequeños, con el objetivo de hacer más llevadera la situación a las familias evacuadas.
El Ayuntamiento mantiene además contacto permanente con los servicios de emergencia y coordina los recursos necesarios para responder a las necesidades que puedan surgir durante la emergencia.
La Comarca de la Jacetania también está colaborando en el operativo de atención a las personas evacuadas, junto a Cruz Roja y otros servicios implicados.
«Estamos tranquilos, pero queremos saber cuándo podremos volver»
La evacuación se ha realizado con carácter preventivo y, según explica la vecina de Salinas, en el núcleo se mantiene la tranquilidad a la espera de conocer cuándo podrán regresar a sus casas. «Estamos tranquilos», señala, después de recibir mensajes de vecinos que permanecen en contacto con quienes se encuentran fuera del pueblo. Según la información que les llegaba durante la tarde, los bomberos habían podido abandonar temporalmente Salinas al no existir una afección directa en el núcleo. «Ahora lo que queremos es saber cuándo podemos volver a casa», resume.
La vecina destaca además una circunstancia que considera especialmente significativa: el pasado viernes el alcalde había ofrecido a los vecinos una charla sobre prevención de incendios, explicando incluso el funcionamiento de las mangueras y las bocas de riego. «Fíjate qué suerte. En cuanto se ha visto el percal, toda la gente joven del pueblo ha salido a sacar las bocas de riego», relata.



