Cristo de Biscós: de la Catedral a la peana para procesionar
Se puede contemplar durante todo el año en Catedral, pero en Semana Santa sale para procesionar el Martes Santo y el Viernes Santo. Los propios cofrades se encargan de colocarlo sobre la peana.

El Cristo de Biscós, también conocido como Cristo de la Salud y Cristo de la Catedral, se puede contemplar durante todo el año en la Catedral de Jaca, pero en Semana Santa sale para procesionar el Martes Santo en la procesión del Silencio y el Viernes Santo, en la del Santo Entierro, con la Hermandad de la Sangre de Cristo. Para ello, hay que descolgarlo de su lugar habitual en el templo jaqués y colocarlo sobre la peana sobre la que procesiona, algo que no es fácil y que se hace gracias a la colaboración de los cofrades.
Todo se prepara el Martes Santo, unas horas antes de la procesión. Primero se lleva la peana hasta la Catedral, para posteriormente, colocarlo. Esta labor la realizaron una decena de personas. Con la ayuda de una escalera con plataforma a la que suben dos personas, se descuelga el Cristo para, después colocarlo sobre la peana. Hay que encajarlo en la pieza, ajustarlo y reforzar su seguridad. Una vez colocado, se comienza a montar el paso, con la colocación de las barras, las faldas y las flores que lo decoran. Este es uno de los pasos de la Semana Santa de Jaca que se lleva a hombros y para lo que se necesitan 24 personas.
Donación
El Cristo de Biscós fue donado al cabildo por Victoriano Biscós, que lo adquirió en Madrid, donde fue tallado en madera y enviado a Jaca a finales del siglo XIX. Luís Catalinete construyó una nueva peana en 1968 para la que hubo una importante subvención del Cabildo Catedralicio. En los talleres de la Escuela Militar de Montaña se encargaron de hacer la cruz, montaje, forja de la reja y faroles bajo la dirección del entonces Capitán Topete, que fue autor del diseño. Las Madres Benedictinas bordaron el faldón y los escudos.
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