Aparece un dolmen del neolítico en el entorno de la ermita de Santa Elena de Biescas

Los dos dólmenes de Santa Elena. Foto: Laura Zamborain

Una fotografía antigua del archivo del Gobierno de Aragón ha permitido establecer el lugar exacto donde se encontraba el segundo dolmen de Santa Elena, al que se le perdió la pista en 1.933. Es del neolítico, de hace unos 5.000 años, y se ha descubierto en las mismas condiciones en las que estaba hace 85 años. Este hallazgo ha supuesto una gran alegría para los que no han cejado en su empeño en encontrar el megalito, ya que gracias a la constancia de Antonio Lalaguna, operario del Ayuntamiento de Biescas y presidente de la asociación Erata, y también a José Miguel Navarro, también trabajador del consistorio, ha sido posible que a partir de ahora, la comarca Alto Gállego cuente con un nuevo atractivo.

El nuevo dolmen se encuentra a tan sólo 50 metros del existente hasta el momento, en las inmediaciones de la ermita de Santa Elena.

En 1.933 en esa zona de Santa Elena se encontraron dos dólmenes, excavados por Joaquín Almagro y el doctor Herráinz, un médico de Biescas. Pero tras la guerra se perdieron. En 1.975 el Ayuntamiento de Biescas reconstruyó uno y el otro se dio por desaparecido.

Cuando se reconstruyó el zoque de Santa Engracia (una capilla), que se encuentra junto al dolmen conocido hasta el momento, “vinieron las personas mayores de Biescas para reconstruirlo tal y como estaba antiguamente, y uno de ellos, Fernando Balatech nos dijo que el segundo dolmen estaba detrás del zoque”, explica Lalaguna. Así que se empezó a buscar documentación, se encontraron unas fotografías, y hace unos 5 años se hizo un primer intento de búsqueda, que resultó negativo al no encontrarlo, “así que lo dimos por perdido”.

Equipo de trabajo. Foto: L. Zamborain

Pero este verano, Lalaguna encontró unas fotografías en el archivo Dara del Gobierno de Aragón, de José Galiay, en las que salía este dolmen desparecido justo al lado del zoque, “con lo que teníamos una referencia cercana y precisa”. Subieron al lugar con la fotografía, lo comprobaron, lo estudiaron con Patrimonio, consultaron al Ayuntamiento de Biescas y se decidió volver a buscar. Y esta vez sí que se ha encontrado, después de la retirada de todos los escombros, rocas y arena que se encontraban sobre él. El lunes aparecía tal y como estaba en 1.933. De hecho, un trozo de piedra sobresalía al exterior, pero hasta ayer, se desconocía que podía ser el tan buscado dolmen. La alegría ha sido inmensa en el grupo de trabajo, formado por Navarro, Lalaguna, dos operarios más del consistorio pelaire y un arqueólogo del departamento de Patrimonio del Gobierno de Aragón.

No obstante, “éramos un poco escépticos, porque como una cantera aquí al lado, pensábamos que a lo mejor lo podían haber arrastrado con maquinaria, ese era nuestro temor, pero ha salido igual”, ha asegurado Lalaguna.

Foto: L. Zamborain

Así que la ermita de Santa Elena cuenta desde este lunes con un nuevo atractivo. “No se encuentra un megalito todos los días, y menos en un sitio tan accesible como este, porque la mayoría de los monumentos de este tipo están en zonas muy alejadas e inaccesibles”, subraya Navarro. Con la existencia de dos dólmenes se deduce, que en este lugar o cerca, existía una de las primeras poblaciones sedentarias que se asentaban en ese valle, y que enterraban a sus muertos con este tipo de construcciones. Precisamente en este lugar se encontraron cuentas de collar hechas con dientes de ciervo, una punta de flecha y trocitos de cerámica “pero se perdió todo”, concluye Navarro.