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‘Reto Marruecos’, un ejemplo de superación, valentía y de que no existen barreras cuando hay ilusión y ganas

El club de montaña Pasos Pirenaicos del centro Ignacio Claver de Valentia en Martillué, formado por seis personas con discapacidad intelectual, ha ascendido la cima más alta del norte de África, el Toubkal.

Emocionados, ilusionados y también cansados. Así han vuelto las seis personas con discapacidad intelectual que forman el club de montaña Pasos Pirenaicos del centro Ignacio Claver de Valentia en Martillué de su primera ruta de montaña internacional, que les ha llevado a ascender en Marruecos la cima más alta del norte de África, el Toubkal, de 4.167 metros.

Junto a José, Daniel, Andrea, Sergio, Georgina y Gerardo han viajado David Ruiz de Gopegui, guía de montaña y coordinador del grupo; Tania Osanz, profesional de atención directa del centro Ignacio Claver; y Ane Herrero como sanitaria y voluntaria en el proyecto. Tras una expedición “emocionante y cansada” tal y como ellos mismos la han descrito, la alcaldesa de Sabiñánigo Berta Fernández y la concejal de Acción Social Elena Buil, les recibían en el Ayuntamiento, que junto a las comarcas del Alto Gállego y la Jacetania y el Ayuntamiento de Jaca, se han sumado a la iniciativa como patrocinadores de la expedición. Ambas expresaban que es un honor para nuestro municipio poder recibir a estos auténticos héroes. Su «esfuerzo, valentía y espíritu de superación son un ejemplo para todos nosotros. Cada paso que han dado es un testimonio de que no hay barreras insuperables cuando se tiene determinación y apoyo comunitario».

Recibimiento en el Ayuntamiento de Sabiñánigo. Foto: L. Z.

Con ganas de repetir

“Estoy muy contenta, aunque ha sido una experiencia dura, pero es todo muy bonito y quiero volver”, aseguraba Georgina. Se trata de la primera ruta internacional y la más exigente para este grupo de montañeros que nació hace tres años y que ha realizado más de 30 salidas por el Pirineo, incluyendo varias ascensiones a picos de más de 2.000 metros de altura. Hoy, al ser preguntados por su próximo reto todos coincidían en que “vamos a ahorrar para otra expedición”, y han hablado de ir a Nepal. Pero hasta que eso llegue, seguirán realizando salidas por el territorio, como hacen cada 15 días.

La experiencia, sin duda, ha marcado un antes y un después en el grupo. Como explica Sergio Sarasa, miembro del club de montaña, “este viaje nos ha unido mucho y nos ha mostrado que estamos mejor que nunca”. Además, coincide con sus compañeros en que “habrá nuevas rutas en el futuro que nos permitirán ver más lugares y conocer nuevas culturas”. Sergio ha relatado que les cayó “una granizada buena”, pero “seguimos adelante”. Cuando hicieron cima “no me lo creía, fue muy emocionante”.

Daniel, por su parte, destaca “la cultura y la belleza de los pueblos del Atlas” y reconoce el impacto que les causó ver las consecuencias del terremoto sufrido en Marruecos el pasado año. José dice que al llegar, “hacía mucho calor” y le sorprendió que los taxis “tuvieran más plazas que los de España”. En el caso de Gerardo admite que le ha gustado todo y que vuelve con ganas de emprender nuevas rutas cuanto antes. De hecho, para él sin duda lo más difícil «ha sido la despedida».

Experiencia «maravillosa»

Tania Osanz, profesional de atención directa del centro Ignacio Claver subraya que la emoción fue “máxima” al coronar la cima, pero lo más importante es que “se han hecho más equipo, Marruecos los ha unido más”. Y como destaca su guía, David Ruiz de Gopegui, “ha sido una experiencia maravillosa”. Asegura que han alcanzado “el objetivo principal de este viaje, que no era alcanzar una cima, sino completar 8 días de convivencia, con un nivel de emoción muy bonito. También hemos aprendido muchas cosas”. Además la experiencia les ha permitido descubrir nuevas culturas, convivir con familias muy humildes “de las que hemos aprendido otras formas de vida, cómo se relacionan con el paisaje, cómo trabajan la tierra, cómo trabajan los animales…”.

Sobre el grupo, asegura que “nos han sorprendido para bien, porque nos esperábamos más dificultades a nivel emocional pero sin embargo han estado felices y todos han logrado superar el collado de los 3.600 metros, haciendo frente al cansancio y las dificultades del terreno”.

 

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