“Los cuentos son excusas para enseñarles el mundo a los niños”

Anita de Arbués, con su nombre real Ana Laín Lázaro, es una escritora y editora aragonesa especializada en literatura infantil que un día vivió algo mágico: descubrió la lectura por placer. A partir de ahí empezó a “viajar, soñar, descubrir nuevos mundos, aprender, disfrutar”. Hasta la escritura, solo tuvo que dar un paso.

Publicó 22 cuentos infantiles en los que se abordan situaciones de difícil manejo para los niños y niñas pequeños, como son la llegada de un hermanito y los celos que ello puede provocar, el divorcio de los padres,  la enfermedad y hospitalización de los pequeños, la empatía y comprensión hacia niños y niñas que son distintos o la convivencia con la enfermedad de alzheimer de los abuelos, entre otros.

Fue finalista en 2013 en el concurso mundial de cuentos para educar en valores de AMEI-WAECE, finalista del Premio Aragón en la Red de Heraldo de Aragón en 2014 y finalista en el Certamen nacional “Españoles hechos de talento 2015“.

Ahora esta trabajando en el siguiente libro, ‘Yo quiero ser futbolista … o no’, un libro que está prologado por Alberto Zapater, capitán del Real Zaragoza y quiere transmitir a niños, entrenadores y padres la importancia de los valores en los juegos deportivos.

 

¿Por qué firma con el pseudónimo Anita de Arbués?
Arbués es el pueblo de mi padre, mis abuelos y mis antepasados hasta el siglo XVI que pueda demostrar y es donde he pasado mi infancia y donde siempre he tenido mi cuartel general. Me siento totalmente conectada allí. A veces recorro el pueblo y toco las centenarias piedras de la iglesia o de las casas y siento la fuerza de la historia y de mis antepasados claramente. Por eso decidí tomar el topónimo como parte de mi nombre, como en épocas antiguas.

¿Cómo descubrió su talento?
Escribo desde que tengo uso de razón. Con trece años descubrí la lectura por placer. Hasta entonces había leído lo que me decían en el colegio, como todos los niños. A partir de ahí no pude parar de leer. Si en el colegio nos mandaban leer ‘Zalacaín el Aventurero’, yo le pedía a mis padres la bibliografía completa de Pío Baroja y lo mismo con Lope de Vega, Alarcón, Moratín o Lorca. Me daba igual, todo me gustaba.

¿A cuál de sus libros le tiene más cariño y por qué?
Todos los libros son especiales y los quiero a todos por igual. Pero es verdad que algunos han sido un punto de inflexión en mi carrera literaria por varios motivos. ‘Sara y pelusa’ por ejemplo, está ilustrado por Sonia Aldama. Lo escribí y edité en 2009 y fue la primera vez que contraté y pagué a un ilustrador para que completara mi relato. Es una historia que me contaba mi abuela de pequeña y le tengo mucho cariño. Ella me decía que había ocurrido de verdad en Paternoy, el pueblo donde ella nació.
‘El truco de las mil sonrisas’ es un cuento muy especial para mi. Está ilustrado por Francisco Javier Martínez y trata el tema de la hospitalización y enfermedad de los niños. Es un tema muy personal que yo he vivido de cerca. Es una temporada delicada tanto para los niños como para las familias y se lo escribí a mi hijo cuando estuvo muchos meses hospitalizado. Los niños cambian de entorno, todo es nuevo y amenazante y necesitan esperanza y tranquilidad.

¿Qué nos cuenta sobre su libro mas reciente?
‘Yo no quiero ser princesa’ ha sido un punto de inflexión. Publicado en 2017, ha funcionado muy bien en el mercado infantil y ha supuesto la creación definitiva de Editorial Fuendepila. Trabajar con Mamen Marcén ha sido una delicia. Actualmente tenemos un proyecto que saldrá a la luz a finales de noviembre y va a conmocionar al mundo educativo. El cuento se titula ‘Yo quiero ser futbolista … o no’. Está prologado por Alberto Zapater, capitán del Real Zaragoza y quiere transmitir tanto a niños, como a entrenadores y a las propias familias la importancia de los valores en los juegos deportivos. Voy a muchos colegios a lo largo del año y en la mayoría me dicen que el fútbol es un deporte que genera muchos conflictos en los recreos. Incluso lo han prohibido varios días a la semana. El cuento quiere concienciar a los niños sobre la importancia de la honestidad y el esfuerzo a la hora de conseguir nuestros objetivos.

¿Y cuáles les gustan más a sus hijos? ¿Ellos participan de alguna forma?
Mis hijos son mis mejores fans y mis terribles críticos. Me dan ideas, nombres, situaciones, … a los niños les encanta crear, y darles la oportunidad es fantástico. Luego hay niños que tienen más desarrollada la competencia matemática o la creativa, pero en general cuando son pequeños disfrutan con la creatividad, el arte y la imaginación.

¿Por qué es importante que un niño tenga contacto con los libros desde muy pequeño (aunque no sepa leer)?
A veces estoy en las ferias del libro y algunas personas me dicen: “Es que aun no sabe leer, ya se lo compraré cuando lea”. Eso es un error. A los niños hay que leerles desde que son bebés. Porque son como esponjas y adquieren mucho más vocabulario y sentimientos del que nos imaginamos. Si les hemos acostumbrado a leerles desde bebés cuando vayan creciendo pedirán cuentos y libros, sino será más difícil. Sin contar, además del vínculo emocional que se crea. ¿Quién no ha disfrutado de ese momento antes de dormir arropado junto a tu hijo y leyéndole un libro?

Decía que los cuentos son excusas para enseñarles el mundo a los niños…
Sí. Además son excusas para entablar conversaciones con ellos. Son excusas para fomentar la empatía y la identificación de emociones en ellos mismos y en los demás por medio de los personajes que aparecen en los cuentos, sea un ratón, un niño o una abuela los personajes. El día de mañana les ayudará a tener un criterio propio. Sabrán expresarse y dar su opinión de forma sana. Les ayudará incluso a resolver conflictos de forma coherente.

Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro” decia Emily Dickinson. ¿Sigue siendo esto verdad en la época de las tablets y los móviles?
Soy muy pesimista con el tema de las nuevas tecnologías, lo siento. Sé que son necesarias y que es el futuro. Pero creo que no estamos preparados. Soy la primera que me formo e intento estar al día de las redes sociales, las APPS y lo que haga falta, pero cuando veo a un bebé en el carrito viendo dibujos de Pepa Pig en el móvil me entra mucha tristeza.

Los niños deben saber cómo funciona una tablet y estar al día de las nuevas tecnologías pero con sentido común, que diría mi abuela. Los niños deben tener tiempo de jugar “con juguetes”, de aburrirse, de hacer puzzles y jugar con juegos de construcción o de roles, de imaginar ser piratas o leones, de socializar, de resolver conflictos con otros niños. El “ya no juego” o el “pues me enfado” son cosas normales que tienen que pasar para que sepan cómo resolver conflictos el día de mañana.

¿Cómo es posible que los niños antes de los 12 años tengan iphones o móviles de última generación? ¿En realidad han pensado los padres para qué los necesitan?

La ilustraciones completan un libro. ¿Cómo tienen que ser en los libros infantiles?
La ilustración es la parte más importante del cuento. Tanto a niños como a adultos nos pasa que nos llama la atención más un tipo de dibujo que otro. Pero en el caso de la ilustración infantil, las imágenes son obras de arte per se. Los niños ven reflejada la emoción, la situación, el problema al que se enfrenta el protagonista. Pero son ellos los que se ven reflejados en los personajes.
Las ilustraciones muchas veces podrían contar la historia sin el texto. Este mes precisamente voy a publicar un cuento muy especial que aúna fotografías reales con poemas para niños, con actividades y una guía para familias y educadores.

¿Los libros ayudan a superar miedos, pérdidas a aprender, a controlar sentimientos?
Sin duda. Leer tiene que ser divertido y hay que disfrutar con ello. Pero el cuento tiene un gran componente pedagógico. Y no lo digo yo. La transmisión oral de los cuentos se realizaba a la luz de la lumbre de generación en generación precisamente para eso, para advertir de peligros, para aconsejar, para transmitir una historia tribal o familiar, para servir de ayuda moral o ética.
¿Cuándo fue la primera vez que se escuchó Pedro y el lobo? Apostaría lo que fuera que fue el primer cuento de la historia.
Actualmente tenemos la suerte de contar con escritores y profesionales que ponen su experiencia al servicio de problemas como la pérdida de un ser querido, los miedos evolutivos o la separación de los padres.

¿Qué es el sistema de creación de cuentos para niños y niñas ‘AdA System’?
AdA System es un sistema de creación de cuentos que diseñé hace unos años. La Asociación Sin Límites para niños de altas capacidades contactó conmigo en 2011 para dar unos talleres de cuentos a los niños de la asociación. Fue tan gratificante y maravilloso el resultado que para otros años estructuré y definí una serie de divertidas tareas y dinámicas en las que los niños (incluso los que no saben escribir) son capaces de realizar su propio cuento.
Actualmente estoy recogiendo estos trabajos en dos libros que, si todo va bien, verán la luz en la primavera de 2020. Uno es ‘Cómo conseguir que un monstruo lea’ y ‘La fábrica de cuentos’.

¿Qué nos cuentas sobre el método Emociona-T?
Es un proyecto de inteligencia emocional para niños de dos a doce años que he creado junto con la psicóloga aragonesa Victoria Martínez. Ella es la parte clínica y profesional, y yo la parte creativa. Hemos creado un novedoso método por el cual los niños aprenden a identificar, nombrar y gestionar sus emociones de forma sana. Tanto las suyas como las de los demás. Está pensado para utilizarlo en todos los ámbitos: en casa, en el aula y en la consulta.
El material es muy divertido y didáctico, tenemos la baraja de cartas, el dado de las emociones o el tablero de los sentimientos, así como cuentos y material más preciso.